Los restos de la primera comunidad que se sabe que ha cultivado dentro de los confines cerrados del valle del Nilo, fueron descubiertos en 1923 en lo que hoy es el Medio Egipto, dentro de un pequeño pueblo a unos 220 kilómetros al Sur del moderno Cairo, en la orilla Este del referido río.

Un puñado de tiestos atrajo al arqueólogo inglés Guy Brunton hacia el sitio. Éste ya había manejado miles de macetas antiguas, pero nunca había visto algo como esta vajilla de color marrón nuez de alto brillo, con lo que más tarde describió como una «ondulación» corriendo por su superficie. Brunton supo que las vasijas no podían asignarse a ningún período conocido; que eran, por lo tanto, las reliquias de una cultura hasta ese momento ignorada

Como era común en la zona, el pueblo donde Brunton halló los recipientes se había construido sobre las ruinas de edificios de adobe pertenecientes a los primeros tiempos cristianos y romanos que, a su vez, se habían erigido dentro de los límites de cementerios prehistóricos. En este sentido, fragmentos de todas estas diferentes épocas yacían alrededor del pequeño asentamiento, en sus callejones y patios; lo que llevó a la necesidad de separar el revoltijo de esta historia común.

Localización de El-Badari.[1]

Durante la excavación, Brunton halló cuerpos colocados en la postura prehistórica típica –de costado, con los brazos juntos y las piernas tiradas al techo–, rodeados por ollas, herramientas y/u otros objetos. Individuos que definió como cultivadores, cuyos pedernales y métodos de almacenamiento de granos eran comparables a los del Fayum; lo que daba cuenta de la procedencia tanto de esta última práctica como de la fabricación de herramientas. Los badarienses –como sería denominada esta gente, debido a la ciudad donde sus vasijas fueron encontradas: El-Badari– habrían sido los primeros seres humanos en habitar la zona, y su cultura habría florecido entre el 4.400 y el 4.000 a.C., por lo que fueron contemporáneos con las últimas fases de Merimde y El Fayum.

La cultura de El-Badari, primer elemento de la secuencia predinástica del Alto Egipto, marcaría un estilo de vida radicalmente diferente al que la precedió, dando paso a un universo simbólico de increíble riqueza y reflejando una sociedad cada vez más estructurada y compleja. Cuyos artefactos han sido encontrados tan al sur Hieracómpolis y tan al norte como Armant. Incluso se encontró un cementerio badariense en Wadi Hammamat, lo que sugiere un contacto regular con el Desierto Oriental y el Mar Rojo.

Debido a que compartieron elementos culturales con los pueblos del desierto, el Delta, Nubia y el suroeste de Asia, se ha considerado cada una de estas áreas como un posible origen para los badarienses. No obstante, la explicación más simple es que no vinieron de otro lugar, sino que fueron un pueblo indígena egipcio cuya compleja cultura evolucionó a partir de su entorno, cosa que se puede apreciar en su tecnología lítica, que se adaptó perfectamente a las fuentes locales de sílex. A medida que los contactos con las regiones vecinas se intensificaron a través del comercio de productos exóticos como turquesa, cobre, esteatita y conchas marinas, seguramente también se intercambiaron ideas.

Asimismo, a diferencia de la alfarería de épocas posteriores, la cerámica de El-Badari parece haber aparecido de forma bastante repentina al lado del Nilo. No hay ninguna pista sobre su origen: los badarienses y su fina cerámica, sus bolsas y trampas, sus fuegos y manadas, sus asentamientos y cementerios, aparecen, por así decirlo, de la nada, como en el caso de todas las primeras comunidades conocidas de Egipto. Los granjeros del Fayum, los de Merimde y el resto, aparecen exactamente de la misma manera repentina.

Asentamiento

Se puede conducir hoy a través del corazón de El-Badari, rebotando sobre las espuelas de arena y grava blanquecinas, dentro de ese estrecho desierto que se encuentra entre los acantilados orientales y los campos arados que se extienden hasta el Nilo. Es un paisaje heráldico. En una ventana lateral, el horizonte es bajo y suave, verde y reluciente con un cielo azul brillante arriba. Por el contrario, la ventana opuesta está completamente llena de acantilados de piedra caliza totalmente secos cuyas superficies están curtidas con el llamado barniz del desierto, un producto del depósito a lo largo de milenios de partículas de arcilla transportadas por el viento.

En el tiempo de los badarienses, los campos modernos al lado del Nilo habrían sido prados de agua con profusión de juncos bordeados por acacias y halfa. En verano, estos prados habrían sido tan duros, secos y calurosos como los humedales fuera de temporada junto al lago del Fayum, aunque en los meses posteriores a la inundación podrían ser sumamente frescos y brumosos. Los badarienses parecen haber utilizado los pequeños desiertos al pie de los acantilados al Este de El-Badari, para su alojamiento, donde alternativamente sufrirían el feroz calor reflejado desde el accidente geográfico y las explosiones invernales del noroeste.

Figura mortuoria badariense.[2]

Los badarienses almacenaron sus cosechas en grandes contenedores de arcilla dentro de sus asentamientos desérticos, donde también molieron su grano y, a veces, convertirían su harina en pan. De igual manera una forma de papilla parece haber sido un alimento común, que se consumió, tal vez, con la ayuda de cucharas de hueso, cuerno y marfil; objetos todos hallados en los entierros. La carne también estaba en el menú, y en cantidades generosas. Junto a sus rebaños domesticados de bueyes, ovejas y cabras, la caza y la recolección seguían siendo actividades importantes.

Por otro lado, excavaciones recientes muestran que estos agricultores se movían arriba y abajo del valle del Nilo y hacia los desiertos circundantes; lo que explicaría su variada dieta. En otoño, cuando el amplio valle se inundaba por completo, viajarían con sus rebaños a las llanuras secas sobre los acantilados, donde los antiguos muros de piedra áspera atraviesan las colinas arenosas por millas. Allí, en la meseta alta, cazarían, como lo demuestran las plumas de avestruz, el pelaje de las liebres del desierto y las pieles de zorros y gacelas encontradas dentro de su territorio.

En Mahgar Dendera –sitio de ocupación estacional–, capturaban los peces grandes que vivían en medio del río. Aquí una llanura de inundación más empinada y estrecha habría permitido a los pastores y sus rebaños permanecer cerca del río; luego, al comienzo del invierno, cuando las aguas de la inundación estaban retrocediendo y los amplios prados en el área de El-Badari se estaban secando, regresaban a éstos para plantarlos.

Los entierros de los badarienses muestran que fueron personas amables y pacíficas. En éstos había mucha gente mayor y pocos casos de huesos rotos u otras lesiones o afecciones resultantes de conflictos o privaciones. Tampoco contenían muchas herramientas, aunque el equipo de caza –flechas o palos de búmeran– era común en los entierros masculinos.

En cuanto a su apariencia, la mayoría tenía unos cinco pies de altura; algunos pocos eran mucho más altos o muy musculosos. Los hombres generalmente estaban bien afeitados y llevaban el pelo bastante largo. Algunas de las mujeres tenían flecos y trenzas arregladas con peines de hueso o marfil. El color de su cabello variaba de marrón claro a negro; su textura de recta a rizada, que es la misma mezcla que se encuentra en las poblaciones anteriores y posteriores del Valle del Nilo.

Entierros

Los muertos, en sus pequeñas y ovaladas tumbas, generalmente estaban decorados con una gran cantidad de joyas: botines de collares pesados ​​enhebrados en hilos de pelo de animales o lino, con cuentas de conchas y marfil, o martillados de pepitas de cobre natural recogidas del Desierto Oriental. Las tumbas también contenían figuritas humanoides de arcilla o marfil, amuletos de animales y palos tallados utilizados para propulsar dardos en la caza.

Figura mortuoria badariense.[3]

Los hombres a veces usaban una sola cadena de cuentas grandes alrededor de sus cuellos o brazos, y también cuerdas de cuentas esmaltadas en sus cinturas. Las mujeres y los niños podrían usar collares pesados, y la mayoría de las niñas tenía fajas y cintas para la cabeza hechas de conchas roscadas. Ambos sexos llevaban pulseras de marfil y pendientes de botón. Personas de todas las edades fueron enterradas con pequeñas bolsas que guardaban los ingredientes de la pintura corporal; las creaciones de un maquillaje que duraría hasta el final del antiguo Egipto. Al igual que la gente de Fayum y Merimde, los de El-Badari molieron y mezclaron sus cosméticos en pequeñas paletas de piedra. Ambos sexos a su vez eran enterrados con ropas cortadas como faldas escocesas y kaftanes, hechas de pieles de animales y lino, cuyo tejido era casi tan refinado como la cerámica de alto brillo.

Ocasionalmente las tumbas contenían más de un cuerpo; a menudo en ellas se hallaba un adulto y un recién nacido. Cada entierro fue arreglado cuidadosamente. Se colocó una estera en el fondo del pozo para mantener el cuerpo alejado de la tierra desnuda, y la cabeza a veces se colocaba sobre una almohada de paja o piel de animal enrollada. Luego se cubría o envolvía el cuerpo con una estera o piel de animal (posiblemente gacela). Incluso si tales arreglos no eran más que un deseo de proteger físicamente un cadáver, son muestras de la creencia en la vulnerabilidad de los muertos y, por lo tanto, de su presencia algún modo continuo. Aunque no se han encontrado ataúdes de madera, se han excavado cañas del suelo que rodea los entierros, lo que sugiere que algunos cuerpos pueden haber sido envueltos en una especie de armadura que también habría servido como techo para las tumbas.

Entierro badariense.[4]

Cerámica

Como otras culturas predinásticas posteriores, los badarienses exhibieron una tendencia hacia la ornamentación y la exhibición que los distinguían de los grupos contemporáneos en el Desierto Occidental y el Delta. Sus principales industrias eran el curtido, el tejido, la fabricación de esteras y cestas, y la cerámica; siendo esta última en la que más destacaron. Y es que, mientras que la cerámica de Merimde y de los granjeros del Fayum tiene un aire rudimentario, la de El-Badari tenía una calidad a la que no se compara ninguna otra conseguida en el Valle del Nilo.

Artefactos dentro de un entierro badariense.[5]

Los alfareros de El-Badari parecen haber utilizado desde fragmentos de cerámica con muescas hasta espinas de pescado, para raspar la arcilla dura con una precisión que produjo una uniformidad casi perfecta y una circularidad giratoria similar a la que los artesanos de edades posteriores alcanzarían al trabajar en un torno de alfarero. Los badarienses, sin embargo, construyeron sus macetas a partir de una base fija y dejando que la arcilla se secara hasta una dureza coriácea antes de afeitarla con las herramientas que permitieron las referidas texturas onduladas distintivas. Con todo, estas superficies onduladas ya tendrían una herencia eterna en la época de los badarienses, puesto que regularmente se producían patrones de textura similar en actividades cotidianas como raspar pieles de animales y tejer.

Estos recipientes –de espléndida forma, pero de tamaño modesto y frágiles–, que se usaron probablemente para cocinar, darían paso a una tradición cerámica dentro del Valle que duraría más de un milenio. También elaboraron las formas de algunas de las frutas y verduras que cosecharon y que usaron dentro de sus asentamientos para una variedad de propósitos distintos de comer.

Las de esta comunidad fueron las primeras personas en Egipto en usar cobre –probablemente proveniente de Sinaí–, que, en su versión martillada, fue descubierto en alfileres y cuentas. Es probable que los objetos metálicos estuvieran más extendidos de lo que sugiere la evidencia arqueológica. Se pueden ver rastros de oxidación verde en los restos de las bolsas de cuero de sus tumbas, lo que sugiere que los adornos de cobre se colocaron una vez, pero probablemente fueron robados por los ladrones de tumbas o simplemente se desintegraron con el tiempo.

Bibliografía Principal

Douglas J. Brewer. Ancient Egypt, Foundations of a Civilization (Reino Unido, 2005)

John Romer. A History of Ancient Egypt, 2017.


[1] Alchetron. Badari Culture. alchetron.com/Badari-culture

[2] Wikipedia. Egypte louvre 314. https://en.wikipedia.org/wiki/File:Egypte_louvre_314.jpg

[3] Wikipedia. Flickr – Nic’s events – 2008-04-04 (London, Greenwich and British Museum) – 159. https://en.wikipedia.org/wiki/File:Flickr_-_Nic%27s_events_-_2008-04-04_(London,_Greenwich_and_British_Museum)_-_159.jpg

[4] Live Science Staff. In Photos: Egypt’s Oldest Mummy Wrappings. https://www.livescience.com/47330-photos-egypts-oldest-mummy-wrappings.html

[5] Wikipedia. Badarian Burial. https://en.wikipedia.org/wiki/File:Badarian_Burial.jpg