La cultura Maadi-Buto se ha convertido recientemente en parte de la secuencia arqueológica de Egipto, definida por los cementerios y asentamientos tanto en uno como en otro sitio. Asimismo, se han identificado aproximadamente otros diez lugares como pertenecientes a esta cultura, aunque la mayoría son mucho más pequeños.

Maadi, que, según la evidencia arqueológica, dependía totalmente de la agricultura, parece haber sido algo así como un centro comercial; tal vez un puerto fluvial y el punto final de una ruta terrestre hacia el Este. Su posición en el vértice del Delta lo habría convertido en una intersección perfecta para el envío de mercancías entre Palestina, el Bajo y el Alto Egipto. Con todo, parece haber tenido vínculos más fuertes con el Levante y el suroeste de Asia que con el Alto Egipto. Quizás el tramo de 250 km del Nilo conocido como Egipto Medio, donde no se ha encontrado rastro de cultura predinástica, sirvió como un amortiguador entre el Norte y el Sur. Otra evidencia del papel de Maadi en el comercio son sus restos de burros, la bestia de carga y de las caravanas de animales de la época.

Maadi habría comenzado su existencia aproximadamente en el 3.900 a.C., con un asentamiento que cubría una gran área de más o menos 1.3 kilómetros de largo, misma que nunca llegó a estar completamente ocupada. Su gente, que residía en viviendas ovales, rectangulares o subterráneas, habría dependido del cultivo de cereales, de la cría de animales –ganado vacuno, ovino, caprino y porcino–, y de la pesca. No así de la caza, para la que hay poca evidencia.

Sitios Predinásticos en el Bajo Egipto.[1]

Las casas ovales, con postes de madera de tamarisco que se hundían en la tierra y algunas veces estaban forrados de limo, probablemente tenían paredes hechas de materiales orgánicos ligeros como la caña, al tiempo que soportaban techos livianos. Asimismo, contaban con fogones, morteros, pozos de almacenamiento y recipientes. Las rectangulares, por su parte, al carecer de objetos estructurales internos, probablemente servían como recintos animales. Las subterráneas, con una profundidad entre 3 y 4.8 metros, también tenían postes y techos, además de pozos de almacenamiento y una serie de objetos que sugieren que fueron usadas, como las ovales, para fines residenciales. Cuatro de éstas eran similares a las casas de la cultura contemporánea de Beerseba, en el desierto del Néguev.

Entrada a una estructura subterránea en Maadi.[2]

Pero no sólo las casas tenían diferentes formas en este asentamiento, pues las chimeneas dentro de éstas también variaban. Algunas bastante simples, cuyo rastro no es más que una capa delgada de cenizas; otras con una estructura de piedra; y un tercer tipo también hecho de piedra, pero dispuesto en forma de herradura sobre una losa de limo, con un diámetro habitual de entre 100 y 150 cm.

La cerámica, por representar los objetos más encontrados en el asentamiento, probablemente se practicaba mucho, y consistía en vasos globulares con base plana, cuello estrecho y borde acampanado; cuencos de arcilla del Nilo (pulido rojo o negro liso); y frascos de almacenamiento. Éstos eran rara vez decorados, pese a que algunos presentan marcas que podrían referirse al fabricante, el propietario o el contenido.

Asimismo, en Maadi fabricaban vasijas de piedra caliza o alabastro, y, al parecer, se importaban vasijas de piedras más duras, como el basalto. También utilizaban artefactos de hueso y marfil como agujas y punzones. Y sus herramientas, distintas a las del Norte egipcio en general, consistían comúnmente en rascadores circulares y cuchillas largas. Hay evidencia de que esta gente utilizó cobre, quizá para herramientas y/o pigmentos, e incluso hay quienes opinan que tenían una instalación de fundición que les permitía intercambiar artefactos de cobre fundido con otras comunidades.

En cuanto a los entierros, a diferencia de otras culturas del Bajo Egipto, cuyos cementerios se hallaban apartados de los asentamientos, en Maadi algunos individuos fueron sepultados dentro de los límites de éste. Se han encontrado más de 500 tumbas en forma de fosas ovales repartidas entre dos cementerios, varias con bienes funerarios simples –como vasijas–, y en las que las personas eran enterradas en posición fetal y envueltas con una estera o tela. Buto tenía costumbres funerarias similares. Los entierros de niños, finalmente, se llevaban a cabo en vasijas de cerámica y dentro de la zona residencial.

Enterramiento en Maadi.[3]

Buto

Buto, por su lado, ubicado en el Norte del Delta, puede haber sido un puerto marítimo a través del cual se establecieron contactos con Sumer, Palestina y otras culturas. La ubicación de Buto cerca de la desembocadura de la rama Rosetta del Nilo y su proximidad al mar (entonces mucho más cerca del sitio que hoy) lo coloca en una ruta sobre la cual grandes cantidades de madera, aceite, vino, minerales, cerámica y otros productos pueden ser importados y exportados. Excavaciones recientes han recuperado conos de arcilla similares a los utilizados para decorar los templos de Uruk (3.200 a.C.) en Mesopotamia, ofreciendo un fuerte apoyo a la demanda de contactos de larga distancia a través del mar.

Su cerámica se asemeja a la de la cultura de Maadi, aunque también imita las mercancías onduladas de Naqada. Debido a esto último, se cree que las cerámicas de Buto-Maadi probablemente se usaron de forma contemporánea junto con las de Naqada en el Bajo Egipto, siendo éstas últimas las de mejor calidad y tal vez por eso las preferidas para los sitios de entierro. Otros sugieren que cerámicas similares a las de Naqada pudieron haberse fabricado en Buto por un alfarero especializado.

Cerámica de Maadi.[4]

Aquí la arquitectura cambia de casas de acacia y embadurnamiento en una primera fase, al uso de ladrillos más tarde. Luego, en épocas de la dinastía temprana egipcia, aparecen por primera vez grandes edificios de adobe. Los fogones eran más o menos de 2.5 metros y se utilizaban con frecuencia para preparar alimentos.

A fines de Naqada II (c. 3.350 a. C.), los centros de poder político egipcios –Hieracómpolis y Naqada en el Alto Egipto, y Maadi y Buto en el Bajo– se habían desarrollado tanto en el Norte como en el Sur, y las tradiciones locales comenzaron a fusionarse, a veces rápidamente, en un carácter egipcio nacional definible. Un trabajo reciente en Abidos en el Alto Egipto y Minshat Abu Omar en el Delta ha revelado que, aunque el Bajo y el Alto Egipto experimentaron etapas separadas de desarrollo, a finales de Naqada II, las características de la cultura del Alto Egipto estaban presentes en el Delta oriental.

Si bien la ocupación en Maadi terminó a fines del cuarto milenio antes de Cristo –equivalente a la fase de Naqada II–, la cultura material de Buto, que habría iniciado en el período de Naqada I y eventualmente asimilado la cultura de Maadi, continuaría hasta los tiempos dinásticos.

Bibliografía principal

Douglas J. Brewer. Ancient Egypt, Foundations of a Civilization (Reino Unido, 2005)

Kathryn A. Bard. Introduction to the Archaeology of Ancient Egypt (2007).

Nadine Moeller; Cambridge University Press. The Origins of Urban Society.

John Romer. A History of Ancient Egypt, 2017. Agnieszka Mączyńska. Lower Egyptian communities and their interactions with Southern Levant in the 4th millennium BC (Poznań, 2013).


[1] Kathryn Bard. An introduction to the Archaeology of Ancient Egypt (Malden, 2007), p. 48

[2] Nadine Moeller; Cambridge University Press. The Origins of Urban Society. https://www.cambridge.org/core/books/archaeology-of-urbanism-in-ancient-egypt/origins-of-urban-society/7827A646AACBAEEEFCC7CF442E904D2B/core-reader

[3] Megalitismo_Atlántico op. cit. (3)

[4] Megalitismo_Atlántico. Neolítico en Europa y Norte de África. http://norteafricaeuropaneolitico.blogspot.com/2015/