Adicional en esta serie de artículos hablaremos sobre lo sucedido entre Germar Rudolf y el instituto Max Planck de Stuttgart, del que este negacionista fue parte hasta poco después de haber intentado rechazar el asesinato en masa de personas en las cámaras de gas, a través de su controversial informe Rudolf. Véase cuán deformado está el negacionismo online en español, que metapedia, probablemente la web antisemita que más intenta impugnar la historia del holocausto, afirma en su artículo sobre el informe Rudolf que el prestigioso instituto alemán verificó este trabajo y no encontró «ninguna clase de errores técnicos»[1]. Ya veremos lo alejado que se halla este alegato de la realidad.

El hecho, como se puede corroborar en una carta abierta que Germar Rudolf dirige al instituto Max Planck (MPG) expuesta en su sitio web[2], es que este químico negacionista fue expulsado de la prestigiosa institución el 7 de junio de 1993, luego de que su informe sobre las cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau se reprodujera en los medios de comunicación. Alison Abbot, química columnista de la revista nature y otras de renombre, nos dice en un artículo publicado en 1994, titulado: Holocaust Denial Research Disclaimed[3], que el MPG se enojó porque, gracias a Rudolf, su nombre había sido asociado con el movimiento negacionista del holocausto. 

Rudolf se unió al MPG en 1990, y en el momento de su despido y conversión pública en negacionista, se encontraba realizando su tesis de doctorado. Los problemas empezaron con un Ernst Remer que estaba siendo acusado por odio racial –y que hacía campañas para terminar con lo que él denominaba «las mentiras de Auschwitz»– y con un Hajo Hermann, abogado de Remer, que encargó al químico la realización de experimentos que pudieran usarse para respaldar al otrora oficial de la Wehrmacht. Abbot nos dice que este contacto se estableció después de que Rudolf publicara una carta en un periódico sobre el informe Leuchter, en el que se mostraba de acuerdo con la idea de que el exterminio masivo no pudo haber tenido lugar en Auschwitz.

El químico presentó su trabajo a Hermann aparentemente con el acuerdo de que se usaría sólo en el caso judicial y no se distribuiría ampliamente. Al final, el informe no fue utilizado en el juicio, y Remer, como buen antisemita, se encargó de distribuirlo junto con sus propias anotaciones a un amplio círculo de alemanes; afirmando además que tenía el apoyo de la sociedad del MPG.

Según Abbot, Rudolf detuvo esta distribución, no obstante, extrajo los comentarios políticos de Remer y, en la primavera de 1992, buscó él mismo un editor para publicar su trabajo. Terminó vendiendo los derechos a Ruediger Kammerer, un extremista de la derecha alemana. 

Al enterarse de esto, el MPG, además de expresar su molestia, empezó a trabajar de inmediato para distanciarse de Rudolf y los negacionistas. Un portavoz, indica Abbot, observó que el instituto estaba especialmente irritado por las afirmaciones de grupos de derecha que alegaban que el MPG había apoyado los resultados del informe Rudolf y que su despido había sido orquestado por el consejo central de judíos de Alemania; acusaciones que la institución, por supuesto, negó enérgicamente.

En marzo de 1994, el MPG emitió un comunicado de prensa en el que, entre otras cosas, decía:

El Tribunal Constitucional Federal y el Tribunal Superior Federal determinaron que el asesinato masivo de judíos en cámaras de gas en los campos de concentración del Tercer Reich es un hecho histórico comúnmente conocido que ya no necesita pruebas. La Sociedad Max Planck está de acuerdo con esta determinación.

Cita Original:

The Federal Constitutional Court and the Federal High Court have determined that the mass murder of Jews in gas chambers in the concentration camps of the Third Reich is a commonly known historical fact no longer in need of proof. The Max Planck Society concurs with this determination.[4]

De un modo bastante certero, otro portavoz del MPG señaló que incluso si las muestras recogidas por Rudolf, y enviadas luego para su análisis al instituto Fresenius, fueran genuinas, la interpretación de los datos por parte del negacionista es inválida dado que hay no pocos factores desconocidos involucrados, como, por ejemplo: si la cámara elegida fue una de las que se han reconstruido, o si los residuos en la cámara de despiojamiento podrían haber estado presentes por el hecho de que se utilizaron concentraciones de HCN más altas para asesinar piojos que para asesinar personas. El 22 de marzo de 1994, el MPG reescribió el despido de Rudolf como una «finalización del contrato a través de un acuerdo mutuo»[5]; y en 1996, la universidad de Stuttgart le pidió al negacionista que retirara su solicitud para un examen final de doctorado o sería rechazado, lo que provocaría que su tesis no valiera nada.

Palabras más palabras menos, éste es el breve resumen de la situación entre el instituto Max Planck y Germar Rudolf luego de la publicación del informe del último; una muestra indiscutible de cómo el mundo académico se desliga de aquellos que, haciendo uso de pseudociencia, pretenden refutar hechos innegables: los negacionistas. No se encontrará a ningún académico serio, de renombre, que apoye este tipo de teorías absurdas y aventuradas. Por otro lado, nótese la diferencia entre los hechos y la afirmación de metapedia de que Germar Rudolf fue sólo «suspendido» de su cargo en el MPG, debido a la investigación criminal que había en su contra –la sentencia fue dictada en 1995, lo que da un cierto indicio de que la investigación criminal pudo haber ocurrido, en realidad, después del despido–.


[1] Metapedia op. cit. (428); Repercusiones en la comunidad científica y académica.

[2] Germar Rudolf. Open Letter to the Max Planck Society (1994). https://germarrudolf.com/en/germar-private/interviews/the-rudolf-case-1994/enopen-letter-to-the-max-planck-society/.

[3] Alison Abbott; The Nizkor Project. Holocaust Denial Research Disclaimed. http://www.nizkor.org/ftp.cgi?orgs/german/max-planck-institut/rudolf-dismissal.01.

[4] Rudolf op. cit. (2).

[5] Abbot op. cit. (3).