El doctor Richard Green, además de aplastar categóricamente los principales argumentos químicos de los negacionistas del holocausto, también se dedica a hacer sus propias especulaciones sobre lo ocurrido en las cámaras de gas de Auschwitz, siempre, por supuesto, basado en investigaciones serias y en sus conocimientos sobre química, y refutando constantemente las afirmaciones de Germar Rudolf y otros negadores. Estas especulaciones algunas veces difieren de, y/o lucen más precisas que, las manifestadas en el reporte de Jan van Pelt que utilizamos en artículos anteriores para tratar el informe Leuchter, por lo que creo que vale la pena exponerlas.

En Chemistry is Not the Science: Rudolf, Rhetoric & Reduction, Green, junto a Jamie McCarthy, aborda el asunto del Zyklon B como agente homicida en respuesta a las protestas de los negacionistas que afirman que este pesticida no es lo suficientemente mortal para matar personas en un corto período de tiempo, o que es muy mortal como para haber sido utilizado sin que se produjeran daños en las personas que lo manipulaban. Green reduce su análisis a dos preguntas fundamentales: 1) ¿Cuál es la concentración mortal del HCN? y 2) ¿Con qué rapidez se puede alcanzar dicha concentración?

Haciendo uso de las indicaciones antes expuestas de Degesch, e investigando un poco sobre lo que DuPont tiene para decir sobre el Zyklon B[1], la primera pregunta queda respondida: no cabe duda de que 300 ppm (0.33 g/m3) es el valor más bajo de concentración rápidamente letal para los seres humanos. No obstante, Green y McCarthy afirman que la suposición que se hace a partir de este hecho, ésa de que en las cámaras de gas se utilizó mucho menos Zyklon B que en las cámaras de despiojamiento, es probablemente errónea, y a continuación señalan que no hay un consenso claro sobre la cantidad de Zyklon B que pudo haberse empleado en las cámaras homicidas:

No existe un consenso claro sobre la cantidad de Zyklon B que realmente se usó en las cámaras de gas, pero la mayoría de las fuentes parecen poner ese número en el mismo orden de magnitud que el que se usó para el despiojamiento. Por ejemplo, las estimaciones de Mark Van Alstine se basan en la información de Pressac de que las concentraciones eran del orden de 3-4 g/m3. El propio Pressac sugiere una concentración de 12-20 g/m3.

Cita Original:

There is not a clear consensus on how much Zyklon B was actually used in the gas chambers, but most sources seem to put that number in the same order of magnitude as was used for delousing. For example, Mark Van Alstine estimates based upon information in Pressac that concentrations were on the order of 3-4 g/m3. Pressac himself suggests a concentration of 12-20 g/m3.[2]

Estos autores asumen entonces que en las cámaras de gas se usó el suficiente Zyklon B como para producir concentraciones de fase gaseosa del HCN entre 5 y 20 g/m3 (4500-18100 ppm); claro que este valor se refiere sólo al que se produciría si se liberara todo el gas, cosa que sucedería en las cámaras de despiojamiento y –por interrupciones– no en las homicidas, donde la concentración real alcanzada, suficiente para exterminar a los seres humanos, debió ser significativamente menor. La razón de que se haga esta suposición que a algunos puede parecernos algo exagerada, es que concuerda con las propiedades del Zyklon B exhibidas por Degesch y, como veremos más adelante, sirve para explicar de mejor manera la rápida muerte de las víctimas.

Con todo, Rudolf hace un par de flojas objeciones a la concentración de 300 ppm que, según lo indicado por Degesch y DuPont, es letal para las personas. Para empezar, afirma que este valor es un límite impuesto únicamente por razones de seguridad, y que estas cifras son mucho más bajas que las concentraciones letales. Desafortunadamente para él, DuPont define la concentración de 300 ppm como «rápidamente mortal», eso a pesar de que aclara que sus datos deben considerarse como estimaciones:

Estas cifras deben considerarse estimaciones razonables, no exactas, ya que los efectos varían para diferentes personas y los datos no son exactos. Además, la respiración pesada del trabajo físico aumentará la ingesta de cianuro y reducirá el tiempo de aparición de los síntomas. El nivel de exposición «rápidamente mortal» de 300 ppm no supone primeros auxilios o tratamiento médico. Cualquiera de las dos es muy eficaz si se usa rápidamente. 

Cita Original:

These numbers should be considered reasonable estimates, not exact, since effects vary for different people, and data are not exact. Also, heavy breathing from physical work will increase cyanide intake and reduce the time for symptoms to show. The «rapidly fatal» exposure level of 300 ppm assumes no first aid or medical treatment. Either is very effective if used quickly.[3]

Obviamente es inimaginable creer que las SS daban tratamiento médico a quienes pretendían aniquilar; por su parte, DuPont especifica que dicho tratamiento debe proporcionarse dentro de los primeros 200 segundos. De cualquier manera, aunque Rudolf tuviera razón en que el valor de 300 ppm está lejos de ser mortal para las personas, Green y McCarthy en sus análisis consideran el empleo de Zyklon B para una concentración mucho mayor.

Rudolf también replica diciendo que los datos toxicológicos no pueden aplicarse a las personas más fuerte de un grupo, ante lo que los mencionados autores, responden:

La capacidad de lectura mental de Rudolf no es muy buena (por supuesto, los datos toxicológicos se basan en promedios), pero el análisis de Rudolf pierde un punto obvio. En una gasificación dada, los más fuertes, sin duda, sobrevivieron más tiempo que los más débiles. Este problema podría resolverse con el simple recurso de esperar hasta que aparentemente todas las víctimas estén muertas. Este tiempo puede variar de gasificación a gasificación. Si un gaseado demorara 10 minutos y otro 15, un testigo de ambos que informaron que tardó unos 10 minutos no estaría mintiendo.

Cita Original:

Rudolf’s mind-reading abilities are not very good – of course toxicological data is based on averages – but Rudolf’s analysis misses an obvious point. In a given gassing the strongest undoubtedly survived longer than the weakest. This problem could be dealt with by the simple expedient of waiting until all victims are apparently dead. This time might vary from gassing to gassing. If one gassing took 10 minutes and another 15, a witness to both who reported that it took about 10 minutes would not be lying.[4]

Una tercera discrepancia del químico negacionista, en coherencia con la anterior, en contra de los 300 ppm sería que una persona que ha inhalado una cantidad letal de cianuro todavía puede durar viva hasta una hora más; afirmación a la que DuPont por supuesto se opone de forma rotunda:

No reaccione de manera exagerada. Si bien el tratamiento rápido es esencial cuando se produce una intoxicación, el tratamiento de un paciente lúcido y consciente rara vez sería necesario. Los efectos del envenenamiento por cianuro son inmediatos, no se retrasan, y una persona consciente que puede comunicarse no tiene envenenamiento significativo por cianuro.

Cita Original:

Don’t overreact. While prompt treatment is essential where poisoning has occurred, treatment of a lucid, conscious patient would rarely be necessary. The effects of cyanide poisoning are immediate, not delayed, and a conscious person that can communicate does not have significant cyanide poisoning.[5]

Finalmente, como bien se razona en el artículo de Green y McCarthy que hemos estado citando, en el caso improbable de que después de un gaseamiento se abrieran las puertas de las cámaras de gas y se hallara a víctimas todavía conscientes, nada impediría que pudieran ser cremados vivos junto con los muertos o que se les disparara para finalizar la tarea.

Una vez hecha la estimación del Zyklon B utilizado en las cámaras homicidas, la pregunta que queda por responder es qué tan rápido podía alcanzarse la concentración letal; para esto, Green y McCarthy acuden a tres documentos técnicos publicados en el PHDN (Pratique de l’Histoire et Dévoiements Négationnistes) que abordan esta cuestión:

Los tres fueron escritos en el contexto del uso de Zyklon B para despiojar. El primer trabajo es una monografía de 70 páginas de Gerhard Peters de la empresa Degesch que se publicó en 1933.  Este documento aún no se ha transcrito ni traducido. El segundo trabajo es un artículo de 1941 de Peters y Rasch. Este documento ha sido transcrito y traducido. El tercer artículo es un artículo de 1942 de Irmscher que también se ha transcrito y traducido.

Cita Original:

All three were written in the context of the use of Zyklon B for delousing. The first work is a 70 page monograph by Gerhard Peters of the Degesch company that was published in 1933. This document has not yet been transcribed or translated. The second work is a 1941 paper by Peters and Rasch. This document has been transcribed and translated. The third paper is a 1942 paper by Irmscher that has also been transcribed and translated.[6]

De acuerdo con el primero[7], en el rango de concentraciones supuesto el veneno comenzó a evaporarse rápidamente tan pronto como se derramaron las latas, y casi todo el Zyklon B terminó hecho gas en 30 minutos. Rasch y Peters, en el segundo[8] documento técnico, investigaron la velocidad de evaporación del Zyklon B y su eficacia en insectos a temperatura más frías, encontrando que:

Los experimentos, realizados en ambas direcciones, dieron lugar a la corroboración inequívoca de la opinión fundamentada en la observación práctica durante muchos años, de que la eficiencia del ácido prúsico y la idoneidad del procedimiento de Zyklon abarcan un rango de temperatura que con certeza alcanza al menos 10 ° C bajo cero.

[…]

En todos los casos, la parte esencial de la desconexión del gas se completa después de una o como máximo dos horas. (Un control de los residuos en los tiempos aplicables confirmó su desgasificación completa). Por lo tanto, la evaporación del ácido prúsico no se retrasó significativamente por la baja temperatura

Cita Original:

The experiments, carried out in both directions yielded the unequivocal corroboration of the opinion grounded in practical observation over many years, that the efficiency of prussic acid and the suitability of the Zyklon procedure encompasses a temperature range that with certainty reaches at least 10° below zero.

[…]

In all cases, the essential part of the disengagement of the gas is complete after one or at most two hours. (A control of the residues at the applicable times confirmed their complete degassing.) The evaporation of the prussic acid was therefore not significantly delayed by the low temperature.[9]

En el tercero[10], Irmscher también estudió la tasa de evaporación del Zyklon B en función de la temperatura, específicamente entre -19°C y 15°C. Dejando de lado las temperaturas más bajas, sus resultados son similares a los obtenidos por Rasch y Peters. Para -6°C, 0°C y 15°C, Irmscher halló que, dentro de dos horas, y utilizando como soporte el «ercco», un producto del yeso, se evapora un 84.1%, 90.7% y 96.8% del HCN, respectivamente; y que cuando el soporte es cartón, los porcentajes de evaporación son 73.0%, 85.7% y 96.4%, respectivamente.

Haciendo uso del rango de concentración antes considerado –de 4500 a 18100 ppm, obtenido de las fuentes expuestas–, y de los resultados de los informes citados, se puede ver que el 10% del Zyklon B, –es decir: 450-1810 ppm, rango de concentración claramente letal– se evapora entre 5 y 15 minutos, y que esto es así incluso para las temperaturas más frías del estudio de Irmscher. Y téngase en cuenta que es probable que las cámaras de gas, en parte debido a la temperatura del cuerpo humano de 37°C, tuvieran una temperatura todavía mayor que la más alta de estos estudios. Una ilustración de la investigación de Irmscher es especialmente útil para corroborar la rapidez con que el HCN alcanzaría una concentración letal para los seres humanos:

Imagen 1. Evaporación del HCN a distintas temperaturas[11]

Con lo anterior Green no sólo rebate el argumento de la imposibilidad de matar a personas con el Zyklon B en las cámaras de gas, también hunde por completo ése mucho más descabellado que usan ciertos negacionistas, como el «sobresaliente» Carlos Whitlock Porter, de que para los gaseamientos se habrían necesitado decenas o cientos de kilogramos de Zyklon B; de hecho, Green afirma que: «Our examination of numbers between 5 and 20 g/m3 shows that from 2.5 to 10 kg would suffice»[12] (Nuestro examen de números entre 5 y 20 g / m3 muestra que de 2.5 a 10 kg sería suficiente).  

Asimismo, con los estudios citados queda anulado el alegato negacionista de que el HCN no puede matar a temperaturas por debajo de su punto de ebullición, ante lo que Green y McCarthy manifiestan:

[los negacionistas] No han entendido que los líquidos tienen presión de vapor. Existe un equilibrio entre el gas y el líquido a una temperatura dada. Este hecho puede ilustrarse considerando la humedad. No es necesario que la temperatura sea de 100°C para que haya una cantidad significativa de vapor de agua en el aire.

[…]

El cianuro de hidrógeno es un líquido a temperatura ambiente con una presión de vapor extremadamente alta. De hecho, su presión de vapor es más que suficiente para matar. Algunos negadores han sugerido a temperaturas lo suficientemente frías como para congelar el HCN, que no habría vapor o muy poco; están equivocados. Perry y Porter midieron la presión de vapor de HCN por primera vez en 1926. Sus resultados están en estrecho acuerdo con los valores aceptados según lo informado por DuPont.

Cita Original:

They have not understood that liquids have vapor pressure. There is an equilibrium between gas and liquid at a given temperature. This fact can be illustrated by considering humidity. It is not necessary for the temperature to be 100°C in order for there to be a significant amount of water vapor in the air.

[…]

Hydrogen cyanide is a liquid at room temperature with an exceedingly high vapor pressure. In fact, its vapor pressure is more than high enough to kill. Some deniers have suggested at temperatures cold enough to freeze HCN that there would be no vapor or very little; they are wrong. The vapor pressure of HCN was measured for the first time in 1926 by Perry and Porter. Their results are in close agreement with the accepted values as reported by DuPont.[13]

La gráfica de los resultados de Perry y Porter:

Imagen 2. Presión de vapor del HCN en función de la temperatura[14]

Las suposiciones de Green sobre la concentración de HCN hacen necesario abordar el asunto de la ventilación en las cámaras de gas, algo que este químico lleva a cabo de un modo bastante conciso. Comienza recordándonos que las cámaras de gas tenían una longitud de 30 m, un ancho de 7 m y 2.4 m de altura, lo que se traduce en 504 metros cúbicos; luego cita a Pressac y a van Pelt en The Machinery of Mass Murder at Auschwitz para señalar que los ventiladores de admisión y de escape de estas habitaciones eran capaces de completar 8000 metros cúbicos a través de la sala en una hora, o lo que es lo mismo, 8000/504 = 15.8 intercambios de aire por hora.

Pese a indicar la imposibilidad de llegar a una cifra exacta del tiempo en que se limpiaba el aire de las cámaras de gas, Green propone el siguiente modelo matemático:

C(t)=C(0)(1/e)^15.8t

En donde C(t) es la concentración del HCN en el tiempo t en horas, y 1/e se refiere al porcentaje en que se reduce la concentración con cada reemplazo de aire –que sería más o menos 37%–. Green también estima ciertos hechos que ratifican o menguan la precisión aproximada de esta ecuación:

Esta ecuación supone que el aire fresco se mezcla con el aire de la cámara de forma inmediata y completa. En realidad no lo hace. Los sistemas de ventilación están diseñados para tener un flujo de aire tal que el aire expulsado tenga una mayor concentración de veneno, por lo que esta ecuación puede parecer conservadora. Además, los cadáveres de las víctimas ocupan espacio que no se ha incluido en ninguno de los cálculos a continuación; esto reduciría el volumen y aumentaría la tasa de reemplazo, lo que nuevamente indica que esta cifra es conservadora. Pero los bloqueos causados ​​por los mismos cadáveres, y la posibilidad de un flujo de aire laminar, podrían funcionar en la otra dirección. Con todo, esta estimación será suficiente.

Cita Original:

This equation supposes that the fresh air mixes with the air in the chamber immediately and completely. In reality it does not do so. Ventilation systems are designed to have an air flow such that the expelled air has a higher concentration of poison, so this equation might seem conservative. In addition, the victims’ corpses take up space which has not been figured into any of the below calculations; this would reduce the volume and increase the replacement rate, again indicating that this figure is conservative. But blockages caused by the same corpses, and the possibility of laminar airflow, might work in the other direction. All in all, this estimate will suffice.[15]

A partir de la fórmula anterior, se tiene que si la concentración inicial –después de la cual se abrieron las puertas y se puso el sistema de ventilación a funcionar– era de C(0) = 900 ppm, después de 15 minutos ésta se reduciría a una cifra menor a 20 ppm; si era de 7200 ppm, 23 minutos habrían sido suficiente para reducirla por debajo de 20 ppm; e incluso si era de 18100 ppm, 26 minutos hubieran bastado para que cayera a un valor menor que 20 ppm. Teniendo en cuenta esto, y que lo más probable es que en las cámaras de gas el Zyklon B se retirara después de haber emitido una cantidad letal de gas –una concentración por encima de los 300 ppm–, se entiende que lograr cualquier tasa absoluta de desgasificación, a cualquier temperatura y humedad, no hubo de ser algo demasiado complicado para los nazis.

Considérese aquí también que los Sonderkommando, encargados de meterse en las cámaras de gas una vez ejecutados los gaseamientos, eran trabajadores esclavos de los que sus jefes podían prescindir en cualquier momento. En este sentido, dudo de que las SS obedecieran las regulaciones respecto a la exposición al HCN, o que fueran cuidadosos a la hora de exponer a sus cautivos a concentraciones de este veneno productoras de efectos adversos en ellos.

Green y McCarthy exhiben un gráfico en el que, suponiendo concentraciones iniciales de 900 y 7200 ppm, se muestra el tiempo en que éstas tardan en ubicarse por debajo de 40 ppm, cifra cuya peligrosidad DuPont señala de la siguiente forma: «Slight symptoms after several hours»[16] (Síntomas leves después de varias horas). En el gráfico se muestra asimismo una línea azul continua que presenta la exposición media durante quince minutos para alguien que ingresa a una cámara de gas varios minutos después –deducibles del gráfico– de que ésta se abriera y el sistema de ventilación empezara a trabajar, luego de que el HCN alcanzara dentro de ella una concentración de 900 ppm; las líneas azules discontinuas hacen lo propio, pero en relación con una concentración de 7200 ppm.

Imagen 3. Tiempo de disminución de la concentración de HCN[17]

Se observa que en el caso más que razonable de que las cámaras se abrieran –y el sistema de ventilación se echara a andar– una vez alcanzada la concentración de 900 ppm, ésta disminuiría hasta 65 ppm luego de más o menos 10 minutos; y que para alguien que ingresara en este punto, la concentración media durante los próximos 15 minutos sería de 17 ppm, valor un tanto más pequeño que el límite inferior de 20 ppm del que DuPont establece síntomas leves después de varias horas. Green y McCarthy agregan que: «It is thus safe to say that, with these assumptions, the Sonderkommando could enter the gas chamber ten minutes after ventilation began, wearing no gas masks, and experience no significant effects from the HCN»[18] (Por lo tanto, es seguro decir que, con estas suposiciones, el Sonderkommando podría ingresar a la cámara de gas diez minutos después de que comenzara la ventilación, sin usar máscaras de gas, y no experimentar efectos significativos por parte del HCN).

La estimación anterior de que un Sonderkommando podía entrar a las cámaras de gas entre 10 y 15 minutos después de un gaseo concuerda con la conclusión de Pressac, en su Technique and Operation of the Auschwitz Gas Chambers, de que las puertas de estas cámaras se abrían típicamente después de 20 minutos de ventilación.

Las conclusiones de Rudolf en sus estudios sobre las cámaras de gas son, por supuesto, diametralmente opuestas a los resultados planteados por Green y McCarthy, para empezar porque, según él, los intercambios de aire por hora en las cámaras estaban entre 6 y 8, cifra que, según los mencionados escritores del The Holocaust History Project, se basa en un documento de Pressac interpretado de forma errónea. Rudolf también argumenta, sin referencia alguna, que los ventiladores para remover el aire venenoso no trabajaban de un modo eficiente; y escribe que:

Debido a la mala configuración del sistema (entrada justo arriba de la salida) y al hacinamiento de la sala con cuerpos, nunca habría bastado media hora para alcanzar niveles inofensivos de ácido cianhídrico después de la gasificación, incluso si no hubiera habido Zyklon B que todavía liberara gas durante horas y horas.

[…]

Por lo tanto, el testimonio de testigos oculares que afirman una ventilación adecuada después de 20 a 30 minutos en los mortuarios I [cámaras de gas] de los crematorios II y III no son creíbles.

Cita Original:

Due to the poor system configuration (inlet right above outlet) and the overcrowding of the room with bodies, half an hour would never have sufficed to achieve harmless levels of hydrocyanic acid following a gassing, even if there had been no Zyklon B still releasing gas for hours on end.

[…]

The eyewitness testimony claiming adequate ventilation after 20 to 30 minutes in Mortuaries I of crematoria II and III are thus not credible.[19]

Ante el alegato de las entradas de aire encima de las salidas, el artículo de Green y McCarthy manifiesta:

No da ninguna cita por su afirmación de que las entradas de aire estaban «justo arriba» de las salidas. Si entendemos su inglés, esto no es exactamente cierto: el aire fresco ingresó al nivel del techo, el aire tóxico salió al nivel del piso. Tal vez él se refiere a la colocación de los respiraderos exteriores. De ser así, tendría que demostrar que estaban separados por menos de 1.8 m y que dicha ubicación era cuantitativamente incompatible con los tiempos de ventilación informados. Cabe señalar que una separación de solo 1,8 m sería suficiente para evitar la contaminación cruzada.

Cita Original:

He gives no citation for his claim that the inlets are «right above» the outlets. If we understand his English, this is not exactly true: fresh air entered at ceiling level, toxic air exited at floor level. Perhaps he means to consider the placement of the outside vents. If so, he would need to show that they were separated by less than 1.8 m and that such placement was quantitatively incompatible with reported ventilation times. It should be noted that a separation of only 1.8 m would suffice to prevent cross contamination.[20]

En cuanto al alegato de los cuerpos que abarrotaban las cámaras de gas, Green y McCarthy señalan que, aunque no es erróneo, no tiene sentido mientras no haya cuantificación que lo respalde, y que, de hecho, esta aglomeración de cadáveres produciría la mezcla del aire mediante turbulencia, lo que haría que la eficiencia de la ventilación se incline hacia los límites por ellos calculados. De acuerdo con Green y McCarthy, Rudolf dice, sin exponer base alguna para sus números, que el tiempo de ventilación mínimo para el crematorio I debió haber sido de 2 horas.  

Green y McCarthy especulan que la no exposición de cálculos, por parte de Rudolf, que apoyen sus planteamientos, puede deberse a que incluso con la suposición de 6 u 8 intercambios de aire por hora, el tiempo antes de que el Sonderkommando pudiera entrar a las cámaras de forma segura –sin la necesidad de una máscara– estaría entre 20 y 40 minutos; valores razonables que no contradicen los testimonios de testigos. Sugieren que por esto es que Rudolf, en su informe, reduce aún más la cifra de los intercambios de aire por hora; haciendo uso, para ello, de «deliberate and mendacious distortions»[21] (distorsiones deliberadas y mendaces), como por ejemplo, una engañosa referencia a una de las aseveraciones de Pressac, a partir de la que manifiesta que: «Given the facts presented in section 1.3.1 regarding the installations for aeration of Leichenkeller 1 (the “gas chamber”), a single change of air in crematoria II and III should have lasted some 15 minutes (see also 3.4.1 and footnotes 60 and 256)»[22] (Dados los hechos presentados en la sección 1.3.1 con respecto a las instalaciones de aireación de Leichenkeller 1 («cámara de gas»), un solo cambio de aire en los crematorios II y III debería haber durado unos 15 minutos (ver también 3.4.1 y notas al pie 60 y 256).

Respecto a lo dicho por Rudolf sobre los intercambios de aire de 15 minutos –con lo que da a entender que el número de intercambios por hora en las cámaras homicidas sería de 4–, y a pesar de las referencias que hace, Green y McCarthy comentan:

En ninguna parte de la sección 1.3.1 Rudolf proporciona la fuente para esta cifra de 15 minutos. La sección 3.4.1 es igualmente inútil, es una mirada al testimonio de un testigo ocular. La nota 60 se refiere a un capítulo del libro Técnica y operación de Pressac. Solo en la nota de pie de página 256 finalmente obtenemos la fuente de este número tan importante: se cita la página 16 de Pressac.

Cita Original:

Nowhere in section 1.3.1 does Rudolf provide the source for this figure of 15 minutes. Section 3.4.1 is equally unhelpful, being a look at eyewitness testimony. Footnote 60 refers to a chapter of Pressac’s book Technique and Operation. Only in footnote 256 do we finally get the source of this all-important number: Pressac’s page 16 is cited.[23]

Luego, lo dicho por Pressac:

…La ventilación de tiro forzado sería relativamente eficiente en estas circunstancias. Después de 15 minutos de ventilación, el aire de la habitación se renovaría completamente. Un gaseamiento homicida (usando 5 a 7 kg de Zyklon B por 1 000 a 2 000 personas) duraría aproximadamente 20 minutos: 5 minutos para que el HCN produzca una muerte rápida (la cantidad introducida es 40 veces la dosis letal) y 15 Minutos de ventilación ANTES DE PODER ABRIR LA PUERTA SELLADA…

Cita Original:

…Force-draught ventilation would be relatively efficient in these circumstances. After 15 minutes of ventilation the air in the room would be completely renewed. A homicidal gassing (using 5 to 7 kg of Zyklon B for 1 000 to 2 000 persons) would last about 20 minutes: 5 minutes for the action of the HCN bringing swift death (the quantity introduced being 40 times the lethal dose) and 15 minutes of ventilation BEFORE BEING ABLE TO OPEN THE GAS-TIGHT DOOR…[24]

Claramente Pressac no dice que en 15 minutos tiene lugar un solo intercambio de aire, sino que después de 15 minutos de ventilación las puertas de las cámaras podían abrirse sin inconvenientes. Como se puede ver, esta cifra concuerda con las estimaciones antes expuestas hechas por Green y McCarthy.

Utilizando cifras sin sustento alguno –que Green y McCarthy reconocen como fraudulentas–, Rudolf finalmente reduce la tasa de 15.8 intercambios de aire por hora a sólo un intercambio por hora; y así, hace que la razonable cifra de 15 minutos después de los cuales un Sonderkommando podía entrar en las cámaras de gas se convierta en horas: «It would only be after 4 to 5 hours that one could step safely into the chamber»[25] (Solo sería después de 4 a 5 horas que uno pudiera entrar de manera segura en la cámara). Ésta es la manera en la que intenta impugnar el uso del Zyklon B como agente homicida y, en consecuencia, derrumbar la historia oficial de las cámaras de gas.

Con todo, la carencia de fundamentos y los cálculos de Green y McCarthy no constituyen lo único que desmorona los argumentos de Rudolf, pues resulta que, de acuerdo con el testimonio de Miklos Nyiszli, médico judío prisionero en Auschwitz, los Sonderkommando tenían máscaras antigás disponibles que usaban, cuando menos, en alguna parte de su trabajo:

Un oficial de las SS y un SDG (Adjunto del Servicio de Salud) salieron del automóvil. El oficial de salud adjunto sostuvo cuatro botes de hierro de hoja verde. Avanzó a través de la hierba, donde cada treinta metros, tubos cortos de hormigón sobresalían del suelo. Después de ponerse su máscara antigás, levantó la tapa de la tubería, que también estaba hecha de hormigón. Abrió una de las latas y vertió el contenido, un material granulado malva, en la abertura. La sustancia granulada cayó en un bulto hasta el fondo. El gas que produjo escapó a través de las perforaciones, y en pocos segundos llenó la habitación en la que estaban apilados los deportados. En cinco minutos todos estaban muertos.

[…]

Para estar seguros de sus asuntos, los dos carniceros de gas esperaron otros cinco minutos. Luego encendieron cigarrillos y se marcharon en su auto.

[…]

Los ventiladores, el sistema patentado «Exhator», evacuaron rápidamente el gas de la habitación, pero en las grietas entre los muertos y las grietas de las puertas siempre quedaban pequeños bolsillos. Incluso dos horas después causaba una tos sofocante. Por esa razón, el grupo de Sonderkommando que primero se metió dentro la habitación estaba equipado con máscaras de gas. Una vez más, la habitación estaba poderosamente iluminada, revelando un espectáculo horrible.

Cita Original:

An SS officer and a SDG (Sanitätsdienstgefreiter: Deputy Health Service Officer) stepped out of the car. The Deputy Health Officer held four green sheet-iron canisters. He advanced across the grass, where every thirty yards, short concrete pipes jutted up from the ground. Having donned his gas mask, he lifted the lid of the pipe, which was also made of concrete. He opened one of the cans and poured the contents – a mauve granulated material – into the opening. The granulated substance fell in a lump to the bottom. The gas it produced escaped through the perforations, and within a few seconds filled the room in which the deportees were stacked. Within five minutes everybody was dead.

[…]

In order to be certain of their business the two gas-butchers waited another five minutes. Then they lighted cigarettes and drove off in their car.

[…]

The ventilators, patented «Exhator» system, quickly evacuated the gas from the room, but in the crannies between the dead and the cracks of the doors small pockets of it always remained. Even two hours later it caused a suffocating cough. For that reason the Sonderkommando group which first moved into the room was equipped with gas masks. Once again the room was powerfully lighted, revealing a horrible spectacle.[26]

Szlama Dragon, quien fuera Sonderkommando en Auschwitz, también se refiere a las máscaras antigás en sus declaraciones:

Yo mismo y otros once fuimos instruidos, como aprendimos más tarde, para retirar los cuerpos de esta cabaña. Nos dieron máscaras antigás y nos llevaron a la cabaña. Cuando Moll abrió la puerta, vimos que la cabaña estaba llena de cadáveres desnudos de ambos sexos y de todas las edades.

Cita Original:

I myself and eleven others were detailed, as we learnt later, to remove the bodies from this cottage. We were given gas masks, and led to the cottage. When Moll had opened the door, we saw that the cottage was full of naked corpses of both sexes and of all ages.[27]

Ante este hecho, sin duda los razonamientos y suposiciones –incluso los disparatados de Rudolf y los negacionistas– acerca de la baja efectividad del sistema de ventilación de las cámaras de gas carecen de sentido. Aunque por supuesto los negadores tienen una réplica para esto, y lo primero que dicen para contradecirlo es que Höss mencionó en sus memorias que los Sonderkommando comían y fumaban mientras realizaban su trabajo, lo que implicaría que no usaban máscaras antigás. Claro que estos negacionistas pasan por alto –además de todas las pruebas del holocausto que Höss manifiesta en sus memorias– que el ex comandante de Auschwitz nunca especificó que los Sonderkommando comieran y fumaran dentro de las cámaras, o que lo hicieran justo después de que se abrían las puertas luego de un gaseamiento. Green y McCarthy opinan sobre esto:

Si bien la gasificación y la ventilación juntas duraron algo menos de una hora, es el acto de quemar los cadáveres lo que llevó más tiempo. Mil personas podrían morir en cinco o quince minutos. Para incinerar sus cuerpos, el Sonderkommando trabajaría la mayor parte del día. Es probable que Höss se refiriera a la actividad que vio mucho después de que se completó la operación de gasificación y la cámara estaba completamente ventilada, cuando ya no eran necesarias las máscaras antigás.

Cita Original:

Although gassing and ventilation together lasted somewhat under an hour, it is the act of burning the corpses which took the most time. One thousand people could be killed in five to fifteen minutes. To cremate their bodies, the Sonderkommando would work the better part of a day. Höss was probably referring to activity he saw well after the gassing operation was complete and the chamber thoroughly ventilated, when gas masks were no longer necessary.[28]

Otros alegatos, aun de menor peso que el anterior, que Rudolf usa para tratar de contrarrestar los testimonios del uso de máscaras antigás, son que éstas no eran capaces de proteger contra una concentración de 50000 ppm de HCN más allá de 25 minutos, y que los Sonderkommando podían haber sufrido envenenamiento a través de la piel. Green y McCarthy desestiman ambas afirmaciones con la consideración de que en las cámaras homicidas la concentración de veneno no debió haber superado los 18100 ppm –y en caso de que lo hiciera, los Sonderkommando bien podrían buscar otra máscara–; y por la ausencia de estimaciones razonables por parte de Rudolf para sostener la hipótesis del envenenamiento a través de la piel. 

Green y McCarthy plantean que, incluso utilizando los supuestos más desfavorables –a partir de la evidencia que se tiene, claro está– respecto al sistema de ventilación de las cámaras de gas, el tiempo que tendrían que esperar los Sonderkommando para entrar en ellas a extraer los cuerpos sin máscaras ni riesgos de sufrir efectos perjudiciales –aparte de la tos provocada por el irritante no tóxico del Zyklon B–, sería solo de 18 minutos. Más adelante terminan de sepultar las proposiciones de Rudolf sobre la ventilación y el uso de máscaras antigás diciendo que:

Luego, si Rudolf desea disputar el modelo matemático, deberá presentar algunas pruebas sólidas de su razonamiento con respecto a la eficiencia de la ventilación, y tendrá que calcular los números.

Rudolf tendrá que cumplir todas estas condiciones antes de poder mostrar una contradicción. Pero no ha encontrado a ninguno de ellos. Sin pruebas que indiquen por qué el modelo es defectuoso, sin haber resuelto los números y sin un solo testigo ocular que proporcione números diferentes con respecto a la duración antes de la eliminación de la máscara de gas, su «opinión experta» no tiene ningún valor. Ni siquiera hemos visto el fantasma de una contradicción.

Cita Original:

Next, if Rudolf wishes to contest the mathematical model, he will have to present some hard evidence for his reasoning regarding ventilation efficiency, and he will have to work out the numbers.

Rudolf will have to meet all these conditions before he can show a contradiction. But he has met none of them. Without evidence indicating why the model is flawed, without having worked out the numbers, and without a single eyewitness giving different numbers regarding the duration before gas-mask removal, his «expert opinion» remains of no value. We have not seen even the ghost of a contradiction.[29]

En el artículo Chemistry is Not the Science: Rudolf, Rhetoric & Reduction, de Green y McCarthy –que hemos estado utilizando como referencia hasta ahora– y en el reporte que Green elaboró para contribuir al esclarecimiento de la verdad, sobre el uso de las cámaras homicidas, en el proceso de apelación que David Irving llevó a cabo en contra de Deborah Lipstadt y la editorial británica Penguin Books después de haber perdido una primera demanda con estos últimos –en la que acusaba de difamación a la historiadora por decir, con toda razón, que él era un negacionista y un apologista de Hitler–, se rebaten los argumentos químicos y sobre la formación de azul de Prusia de Rudolf todavía con mayor profundidad y detalle que en el artículo citado aquí para este mismo asunto. De hecho, en el reporte elaborado para el proceso de apelación de Lipstadt, de más de 60 páginas, Green trata como temas separados: la credibilidad de Rudolf; sus métodos de análisis; su interpretación de resultados y de los valores de los restos de cianuro encontrados; el primer y segundo estudio del instituto forense de Cracovia; los resultados de los análisis esperados; y los límites del método químico.

De este reporte, personalmente me parece que la exposición de diferencias entre las cámaras de gas y las de despiojamiento, que Green hace, es sumamente acertada para evidenciar el error de creer que la carencia de restos de azul de Prusia, de acuerdo con las especulaciones de Rudolf, significa que en las cámaras de gas nunca se usó el HCN. Green, sustentado en los testimonios de varios Sonderkommando, nos dice que las cámaras de gas fueron lavadas con agua después de cada gaseo; que los tiempos de permanencia del HCN en las cámaras de despiojamiento fueron mucho más largos que en las cámaras de gas; y que:

El despiojamiento ocurrió con regularidad. El asesinato en masa, por otro lado, se llevó a cabo con menos frecuencia. Robert Jan van Pelt estima que 350,000 personas murieron en la morgue 1. A 2000 personas por gaseamiento, eso lleva a 175 gaseamientos, o aproximadamente 117 horas de exposición (no todas están en la exposición máxima debido a la disminución debido a la ventilación). En contraste, la cámara de despiojamiento BW5a tuvo un mínimo de 450 gaseamientos de aproximadamente 16 horas cada uno por un total de 7200 horas, la mayoría de las cuales se encontraban en la concentración total.

Cita Original:

Delousing occurred regularly. Mass murder on the other hand was conducted more infrequently. Robert Jan van Pelt estimates that 350,000 people were killed in morgue 1. At 2000 people per gassing, that leads to 175 gassings, or approximately 117 hours of exposure (not all of which are at the maximum exposure because of the decrease owing to ventilation). In contrast, delousing chamber BW5a had a minimum of 450 gassings of approximately 16 hours each for a total of 7200 hours most of which was at the full concentration.[30]

Green adiciona aun un cuarto punto: el de que los niveles de dióxido de carbono dentro de las cámaras de gas, debido a la exhalación de las víctimas, eran mucho más altos que los del aire ambiental. Luego de esto comienza a analizar detalladamente por qué estas diferencias derrumban por completo la hipótesis más plausible de Rudolf para la formación de azul de Prusia.

Finalmente, vale la pena destacar parte de lo que Green escribe en la conclusión de este determinante informe:

Él [Rudolf] falla en todos los aspectos. La química sola, por supuesto, no puede probar el asesinato en masa: uno tiene que mirar todas las pruebas juntas y ver si convergen a la misma conclusión. Estos argumentos químicos no son nuevos. […] Rudolf, al igual que otros negadores del Holocausto, intenta utilizar la química para triunfar sobre la evidencia histórica. El esfuerzo por refutar la historia por razones químicas fracasó.

Cita Original:

He [Rudolf] fails on all counts. Chemistry alone, of course, cannot prove mass murder: one has to look at all of the evidence together and see if it converges to the same conclusion. These chemical arguments are not new […] Rudolf like other Holocaust deniers attempts to use chemistry to trump historical evidence. The effort to disprove history on chemical grounds failed.[31]


[1] Du Pont, Hydrogen Cyanide: Properties, Uses, Storage, and Handling, Wilmington: Du Pont, 195071/A (1991).

[2] Richard J. Green; Pratique de l’Histoire et Dévoiements Négationnistes (PHDN). Chemistry is not the Science. Evaporation and Cyanide Toxicity. https://phdn.org/archives/holocaust-history.org/auschwitz/chemistry/not-the-science/. .

[3] Ídem.

[4] Ídem.

[5] Ídem.

[6] Ídem.

[7] Gerhard Peters. Blausaeure zur Schaedlingsbekaempfung: Prussic Acid in Pest Control (octubre, 1998). https://phdn.org/archives/holocaust-history.org/works/peters-1933/htm/intro01.htm.

[8] W. Rasch, G. Peters. The Efficiency of Prussic Acid Fumigation at Low Temperatures (febrero, 1999). https://phdn.org/archives/holocaust-history.org/works/peters-rasch-1941/htm/intro000.htm.

[9] Green op. cit. (2); Evaporation and Cyanide Toxicity.

[10] R. Irmscher. Once More: «The Efficiency of Prussic Acid at Low Temperatures» (marzo, 1999). https://phdn.org/archives/holocaust-history.org/works/irmscher-1942/.

[11] Ibídem, Release of prussic acid from absorption in erco cubes.

[12] Green op. cit. (2); Evaporation and Cyanide Toxicity.

[13] Ídem.

[14] Ídem.

[15] Ibídem; Ventilation.

[16] Ibídem; Evaporation and Cyanide Toxicity.

[17] Ibídem; Ventilation.

[18] Ídem.

[19] Ídem.

[20] Ídem.

[21] Ídem.

[22] Ídem.

[23] Ídem.

[24] Ídem.

[25] Ídem.

[26] Ídem.

[27] Ídem.

[28] Ídem.

[29] Ídem.

[30] Richard J. Green. Report for the court of appeal on appeal from the high court of justice Queen’s bench división Between: David John Cawdell Irving and Penguin Books Limited and Deborah E. Lipstadt (2001), p.43.

[31] Ibídem, p. 59.