La credibilidad del informe Leuchter no sólo fue demolida por la inexperiencia y falta de conocimientos y credenciales de su autor, sino también, y de un modo mucho más implacable, por los errores que cometió en sus supuestos análisis. A continuación, para cada una de sus conclusiones, voy a indicar cómo Leuchter utilizó informaciones sesgadas y, consecuentemente, llegó a deducciones por completo equivocadas.

El estudio más «sustancial» del informe Leuchter fue el análisis que éste hizo sobre trozos de las cámaras de gas y las cámaras de despiojamiento, deduciendo a partir de la enorme diferencia de restos de cianuro encontrados en los pedazos de paredes de una y otra cámara –en las de despiojamiento halló grandes cantidades y en las de gas casi nada– que era imposible que las primeras hubieran sido utilizadas para asesinar personas. La primera falla de este estudio, que ya mengua el calificativo de «científico» que le agregan los negacionistas, se descubre en la forma en que Leuchter lo llevó a cabo: «recogió 31 muestras (incorrectas para el análisis, en palabras de Robert Jan van Pelt)[1] del tamaño de un puño de los ladrillos y morteros de los crematorios y las cámaras de gas, y una muestra de control del edificio donde se desinfectaban las ropas de los prisioneros en Birkenau… recogió las muestras de manera encubierta (sin el permiso de los guardias), azarosa e indocumentada»[2]. De este modo «No hay forma de saber si los morteros y ladrillos que Leuchter analizó provienen de las cámaras de gas»[3].

Luego de lo anterior, Leuchter llevó las muestras recogidas a los laboratorios Alpha Analytical de Ashland, Oregón, para obtener mediciones de la concentración total del cianuro contenido en cada una, al parecer ignorando, de acuerdo con Jim Roth, químico gerente del laboratorio mencionado, que esta sustancia reacciona en la superficie del ladrillo o yeso, penetrando el material no más de 10 micras (0.01 mm) o una décima parte del grosor del cabello humano. En este sentido, es inevitable que la concentración se diluya 10 veces cuando la muestra tenga 100 micras o 0.1 mm de grosor, y 1.000 veces cuando la muestra tenga 10 mm o 0,39 pulgadas de espesor.[4]

Vemos entonces que la técnica de muestreo de Leuchter fue totalmente inadecuada, y es que no se podía esperar otra cosa, puesto que éste no cortó con cuidado la superficie de los trozos de pared para sus análisis, sino que, en palabras de van Pelt, basándose en las cintas de video de Leuchter en los campos de concentración, se introdujo alegremente en las cámaras y tomó muestras que cortaron, cuando menos, mil capas de material que no podrían haber reaccionado con el cianuro. Fue respecto a esto que Roth opinó más tarde:

Podría haber tenido la parte posterior del ladrillo, no la parte frontal del ladrillo, pero no sabía qué lado estaba arriba y cuál estaba abajo. Ese es el punto: ¿Cuál fue la superficie expuesta? Ni siquiera tenía una idea. Eso es como analizar la pintura en una pared mediante el análisis de la madera que hay detrás.

Cita Original:

I might have had the back side of the brick, not the front side of the brick, but I didn’t know which side was up and which was down. That’s the point: Which was the exposed surface? I didn’t even have any idea. That is like analyzing paint on a wall by analyzing the timber that’s behind it.[5]

Roth explicó que su análisis de laboratorio no pudo compensar el muestreo defectuoso de Leuchter, y que, si se querían obtener resultados serios, las muestras debieron haber tenido un espesor de 10 micras:

(Leuchter) nos presentó muestras de rocas de cualquier lugar, desde el tamaño de su pulgar hasta la mitad del tamaño de su puño. Las rompimos con un martillo para poder obtener una submuestra; Las colocamos en un matraz, agregamos ácido sulfúrico concentrado. Éstas sufren una reacción que produce una solución de color rojo. Es la intensidad de este color rojo lo que podemos relacionar con la concentración de cianuro.

Cita Original:

(Leuchter) Presented us with rock samples anywhere from the size of your thumb up to half the size of your fist. We broke them up with a hammer so that we could get a sub-sample; we placed it in a flask, add concentrated sulfuric acid. It undergoes a reaction that produces a red-colored solution. It is the intensity of this red color that we can relate with cyanide concentration.[6]

En 1988, Jim Roth le dijo al cineasta estadounidense Errol Morris que: «hindsight being 20/20, the test was not the correct one to have used for the analysis»[7] (en retrospectiva siendo 20/20, la prueba no fue la correcta que se usó para el análisis), y «I don’t think the Leuchter results have any meaning»[8] (no creo que los resultados de Leuchter tengan ningún significado).

El segundo error –y tal vez el más grave de todos– de la conclusión de Leuchter a partir de la menor presencia de restos de cianuro en los trozos de cámara de gas, fue suponer que se necesitaba una concentración de 3200 ppm de HCN para matar a seres humanos, y que ésta debía ser mucho menor que la que se necesita para acabar con insectos. Leuchter –muy irresponsablemente, debo decir– jamás tuvo en cuenta la información que Degesch, la empresa química con la patente del Zyklon B que suministraba este producto al tercer Reich, exponía en el manual del pesticida, en la que establecía que se necesitaba una concentración de 16600 ppm para matar escarabajos, de 833 ppm para matar ratas, y que esta última cifra era 3 veces mayor que la necesaria para matar humanos –que sería entonces más o menos de 277 ppm–. Esto lo supo Leuchter apenas en el segundo juicio de Zündel, mientras estaba siendo interrogado por el fiscal John Pearson:

Q. (Pearson): Y quiero preguntarle acerca de su respuesta para mí. Dije que se necesita una mayor concentración de cianuro de hidrógeno para exterminar a los insectos que para matar seres humanos. Usted dijo que no. Vamos al manual de Degesch, dice que se necesita veinte veces más para matar escarabajos que para matar ratas y se necesita tres veces más para matar ratas [que] para matar humanos.

A. (Leuchter): Tal vez depende de los insectos. La mayoría del trabajo que he estado viendo, han estado matando piojos y garrapatas. Y su recomendación para propósitos generales de fumigación es de tres mil por millón.

Q.: ¿Qué es veinte veces 833 partes por millón?

A.: ¿Qué es veinte veces 833 partes por millón?

Q.: Correcto.

A.: 16,600.

Q.: 16,600. Entonces, lo que dice Degesch, la gente que hace el producto, es que si quieres matar escarabajos, debes tener una concentración de … ¿de qué, señor?

A.: 16,600, al parecer.

Q.: Correcto. ¿Y se necesitan trescientas partes por millón para matar a un ser humano en cuestión de minutos?

A.: O más.

Q.: En cuestión de minutos.

A.: Veinte minutos, quince minutos, sí.

Cita Original:

Q. (Pearson): And I want to ask you about your answer to me. I said it takes a higher concentration of hydrogen cyanide to exterminate insects than it does to kill human beings. You said no. We go to the Degesch manual and it says that it requires twenty times as much to kill beetles as to kill rats and it takes three times as much to kill rats [than] it does to kill humans.

A. (Leuchter): Maybe it depends upon the insects. Most of the work that I’ve been looking at, they’ve been killing lice and ticks. And their recommendation for general fumigation purposes is three thousand per million.

Q.: What is twenty times 833 parts per million?

A.: What is twenty times 833 parts per million?

Q.: Right.

A.: 16,600.

Q.: 16,600. So what Degesch are saying, the people who make the product, is that if you want to kill beetles, you should have a concentration of… of what, sir?

A.: 16,600, apparently.

Q.: Right, And it takes three hundred parts per million to kill a human being in a matters of minutes?

A.: Or more.

Q.: In a matter of minutes.

A.: Twenty minutes, fifteen minutes, yes.[9]

Ahora ¿Por qué Leuchter creyó que se necesitaba más HCN para matar a seres humanos que a piojos y garrapatas? Es algo difícil de saber; quizá, como afirma van Pelt en su investigación, refiriéndose a un tal Colin M. Beer, Leuchter juzgó el uso del HCN sobre humanos por los alemanes a partir del uso que, en su tiempo, le daban los estadounidenses en sus propias cámaras para ejecución; en las que los reclusos eran asesinados con una concentración de 3200 ppm, cosa que se describía como «one-gulp-and-you’re-dead»[10] (un trago y ya está muerto).

De cualquier manera, fue un terrible desacierto por parte de Leuchter aventurarse a hacer deducciones desconociendo los efectos del HCN sobre las personas. Para tener una somera idea de éstos, podemos recurrir a lo que nos dice Harry W. Mazal en su A Documented Analysis of the Speech given by Fred A. Leuchter on November 10, 1991, basándose en la tercera edición de Proctor and Hughes’ Chemical Hazards of the Workplace de Gloria J. Hathaway, Nick H. Proctor, James P. Hughes y Michael L. Fischman:

Una concentración de 3,404 ppm [3100 mg/m3] resultará en la muerte inmediata de todos los animales de sangre caliente, incluidos los humanos, 2000 ppm [1,820 mg/m3] en un minuto, mientras que concentraciones mucho menores de 270 ppm [246 mg/m3] son fatales después de 6 a 8 minutos, 181 ppm [1650 mg/m3] después de 10 minutos, y 135 ppm [123 mg/m3] después de 30 minutos. La LC50 para el cianuro de hidrógeno (la concentración o dosis que es letal para el 50% de la población expuesta) es de 100 a 300 partes por millón.

Cita Original:

A concentration of 3,404 ppm [3100 mg/m3] will result in the immediate death of all warm-blooded animals including humans, 2000 ppm [1,820 mg/m3] within one minute, whereas even much lower concentrations of 270 ppm [246mg/m3] are fatal after 6 to 8 minutes, 181 ppm [1650mg/m3] after 10 minutes, and 135 ppm [123mg/m3] after 30 minutes. The LC50 for hydrogen cyanide (the concentration or dose that is lethal to 50% of the exposed population) is 100-300 parts per million[11]

Si volvemos a van Pelt y a Colin M. Beer, podemos ver incluso que es muy razonable que la concentración de HCN que usaron los nazis para deshacerse de los judíos en las cámaras de gas haya sido bastante baja. De acuerdo con van Pelt, Beer afirma que en las cámaras de gas estadounidenses también se empleaban concentraciones de 300 ppm para provocar una muerte rápida e inmediata, y que, dado que hubo testimonios y reportes en los que se decía que las personas tardaban hasta 30 minutos en morir en las cámaras de gas nazis, es posible que las concentraciones de HCN utilizadas en éstas fueran hasta de 100 ppm. Beer continúa alegando que:

Un factor complementario es que en una cámara de ejecución judicial de los EE. UU. La víctima está amarrada, completamente vestida, en una silla. La ingestión de gas es, por lo tanto, por inhalación. Según la literatura, las víctimas de las supuestas cámaras de gas fueron llevadas con las manos desnudas a la instalación, habiendo sido obligadas a correr desde las habitaciones de desvestirse a las cámaras. Las víctimas, por lo tanto, respiraban con dificultad mientras se sumergían en una atmósfera tóxica. Debido a que la HCN puede acceder al cuerpo mediante la absorción de la piel y la inhalación, esto incrementó en gran medida la efectividad de las bajas concentraciones de gas y hace que el uso de 100 ppm sea totalmente creíble. El resultado marca una gran diferencia en todo el informe.

Cita Original:

A supplementary factor is that in a US judicial execution chamber the victim is strapped, fully dressed, into a chair. Gas ingestion is thus by inhalation. According to literature the victims of the alleged gas chambers were herded bare-arse naked into the facility having been made to run from the undressing rooms to the chambers. The victims were thus gasping for breath while immersed in a toxic atmosphere. Since HCN can access the body by skin absorption as well as by inhalation, this greatly increased the effectiveness of the low concentrations of gas and makes the use of 100 ppm fully credible. The result makes a dramatic difference to the whole report.[12]

Sumado a la baja concentración del HCN está el hecho de que las cámaras de gas, desde que terminó la segunda guerra mundial hasta que Leuchter recogió sus muestras –más de 40 años–, estuvieron expuestas a un ambiente húmedo y frío que se pudo haber encargado de reducir cualquier remanente químico en ellas –a diferencia de las cámaras de despiojamiento, que hoy en día todavía siguen en pie y siempre se mantuvieron protegidas de los factores climáticos–,  lo que no sólo explicaría, hasta cierto punto, por qué el autodenominado ingeniero no encontró restos significativos de cianuro en los trozos de pared que cortó, sino que invalidaría aún más su «investigación». Beer en este punto se muestra tajante:

La concentración operativa de 100 ppm desacredita su técnica de muestreo. Obviamente, si la concentración de gas era de 100 ppm, la concentración de residuos en las paredes no puede ser mayor. Las muestras fueron expuestas a un ambiente húmedo y frío durante 40 años. La lixiviación y la descomposición química serían tales que incluso los complejos más estables se degradarían. Es extraordinario encontrar 6 ppm en tales circunstancias. La muestra de control se extrajo de un destilador utilizado varias veces al día a 3200 ppm y una unidad pequeña, autocontenida, completamente cerrada y sombreada. Considerar esto un control es una técnica excepcionalmente mala y desacredita todo el programa de muestra. Repito, a una velocidad inicial de 100 ppm no esperaría NINGUNA CONCENTRACIÓN DETECTABLE en una muestra expuesta.

Cita Original:

The 100 ppm operating concentration discredits his sample technique. Obviously if the gas concentration was 100 ppm, the residue concentration in the walls cannot be greater. The samples were exposed to a damp, cold environment for 40 years. Leaching and chemical breakdown would be such that even the stablest complexes would be degraded. To find 6 ppm under such circumstances is remarkable. The control sample was from a delouser used several times per day at 3200 ppm and A SMALL, SELF-CONTAINED UNIT COMPLETELY ENCLOSED AND SHELTERED. To consider this a control is exceptionally bad technique and discredits the entire sample programme. I repeat at 100 ppm initial I would expect NO DETECTABLE CONCENTRATION in an exposed sample.[13]

Queda claro entonces por qué Leuchter encontró una ínfima concentración de HCN en sus trozos de cámaras de gas y por qué ello no es una evidencia de nada.

Ahora, evidentemente la concentración de 100 ppm también echa al traste varias de las demás deducciones del informe Leuchter, comenzando por la que señala que no tiene sentido que los alemanes hubieran construido las cámaras de gas próximas a los crematorios teniendo en cuenta que el Zyklon B utilizado en las primeras es un gas explosivo. Como se puede ver en la página web del Centers for Disease Control and Prevention, para que el HCN sea explosivo debe estar presente en el aire en un 5.6%, lo que corresponde a una concentración de 56 000 ppm[14], cientos de veces más alta que la necesaria para matar seres humanos, y aún muchísimo más elevada que la usada en las cámaras de despiojamiento. Como bien lo insinúa Harry Mazal en su ya mencionada investigación, en las cámaras de gas nunca hubo posibilidad de explosión, y así habría sido incluso aunque hubiera estado encendida una llama dentro de ellas. De hecho, Mazal nos muestra, a través de planos e imágenes, cómo en una de las cámaras de despiojamiento de Birkenau existía un horno de combustión de carbón:

Imagen 1. Copia del plano original de la instalación de despiojamiento de la sección de B1a de Birkenau[15]

Lo que indica que, a diferencia de Leuchter, los nazis conocían que el riesgo de una explosión era despreciable con las cantidades de Zyklon B que empleaban para sus «labores»; y es que, a decir verdad, no podía ser de otra forma, puesto que Degesch también especificaba esta información en el manual de su producto, como lo dejó bastante claro Pearson en el juicio de Zündel ante un Leuchter por completo desenmascarado:

Q. (Pearson): Ahora, nos dio una conclusión sobre el peligro de explosión, ¿no es así?

A. (Leuchter): Sí

Q.: Esto fue un factor importante en su mente, esta posibilidad de explosión. ¿Miró el manual de Degesch cuando hablaba de inflamabilidad?

A.: Lo estoy mirando ahora, abogado.

Q.: ¿Página cinco?

A.: Sí.

Q.: Líquido HCN, eso es ácido cianhídrico, ¿verdad?

A.: Correcto.

Q.: …arde como el alcohol. [H]CN gaseoso forma una mezcla explosiva con aire bajo ciertas condiciones. Sin embargo, el límite inferior de explosión se encuentra muy por encima de la concentración utilizada en el trabajo de fumigación práctica. Entonces, nos dicen que, si vamos a exterminar a los escarabajos, tenemos que tener una concentración de 16.600 y nos dicen si tenemos una concentración de 16.600, el límite de explosión inferior se encuentra muy por encima de esa concentración.

A.: El límite inferior de explosión es del seis por ciento.

Q.: ¿Y qué es el seis por ciento?

A.: Seis mil.

Q.: ¿No son sesenta mil, señor?

A.: Correcto. Sesenta mil.

Q.: Sesenta mil partes por millón de aire. ¿Correcto?

A.: Correcto, pero debe comprender que en el material de Zyklon B, cuando se está emitiendo el gas, tiene un porcentaje por volumen de aire de noventa a cien por ciento. Eso significa que tienes casi cianuro de hidrógeno puro en el portador.

Q.: En el punto donde el Zyklon B se está vaporizando, estoy de acuerdo, tienes un nivel de concentración del noventa y nueve por ciento. ¿Pero qué tan lejos nos dijo que estos hornos estaban de la cámara de la que estamos hablando?

A.: 150, 160 pies.

Q.: ¿Y el gas no se difunde, señor?

A.: Puede o no puede.

Q.: ¿Y cuál sería su concentración a 150 o 160 pies de distancia?

A.: No tengo ni idea y nadie podría responder esa pregunta por usted.

Q.: Sí, no lo sabes, ¿verdad?

A.: La mayoría de la gente te diría que es muy peligroso.

Cita Original:

Q. (Pearson): Now, you gave us as a conclusion about the danger of explosion, didn’t you?

A. (Leuchter): Yes

Q.: This was a big factor in your mind, this possibility of explosion. Did you look at the Degesch manual when it talked about inflammability?

A.: I’m looking at it now, counsellor.

Q.: Page five?

A.: Yes.

Q.: Liquid HCN,’ that is hydrocyanic acid, right?

A.: Correct.

Q.: … Burns like alcohol. Gaseous [H]CN forms an explosive mixture with air under certain conditions. The lower explosion limit, however, lies far above the concentration used in practical fumigation work.’ So, they tell us that if we’re going to exterminate beetles, we have to have a concentration of 16,600 and they tell us if we have a concentration of 16,600, the lower explosion limit lies far above that concentration.

A.: The lower explosion limit is six per cent.

Q.: And what’s six percent?

A.: Six thousand.

Q.: Isn’t it sixty thousand, sir?

A.: Correct. Sixty thousand.

Q.: Sixty thousand parts per million of air. Right?

A.: Correct, but you must understand that at the Zyklon B material, when the gas is being given off, you have a percentage per volume of air of ninety to one hundred per cent. That means you have almost pure hydrogen cyanide at the carrier.

Q.: At the point where the Zyklon B is vapourizing, I agree, you have a ninety-nine percent concentration level. But how far did you tell us these ovens were from the chamber we are talking about?

A.: 150, 160 feet.

Q.: And doesn’t gas diffuse, sir?

A.: It may or it may not.

Q.: And what would its concentration be 150 or 160 feet away?

A.: I have no idea and no one could answer that question for you.

Q.: Right, you don’t know, do you?

A.: Most people would tell you it’s very dangerous.[16]

Yo diría que ya el tipo de respuestas que Leuchter le dio a Pearson hace que los investigadores e historiadores serios empiecen a descartar la supuesta investigación del primero.

La concentración de 100 ppm también liquida la afirmación del informe Leuchter de que si en las cámaras de gas se hubiese usado Zyklon B, no habría sido posible que, como indica la versión oficial de la historia, se llevara a cabo más de una ejecución diaria, dado que este gas, al ser capaz de permanecer en el aire hasta una semana después de haber sido usado, hubiera representado un enorme peligro para las personas que entraran en las cámaras a retirar a los muertos. Beer, en el informe van Pelt, nos muestra en pocas palabras la base que Leuchter utiliza para su alegato y cómo la suposición razonable de los 100 ppm torna imposible que el Zyklon B, luego de haberse usado, permanezca en el aire durante una semana en concentraciones todavía peligrosas. Así también, señala cómo ciertos testimonios de testigos de las cámaras de gas concuerdan bastante bien con las deducciones que se pueden hacer a partir del uso de 100 ppm:

Leuchter afirma que se necesitaría al menos una semana para ventilar las cámaras antes de retirar los cuerpos y limpiarlos. Esto se basa en los estándares de seguridad industrial de EE. UU.., la falta total de ventilación y la concentración de 3200 ppm. El uso de 100 ppm reduce drásticamente el tiempo necesario para reducir la concentración. Es obvio que los guardias alemanes no habrían aplicado las normas de seguridad industrial de los EE. UU. de 1989 a la mano de obra esclava que supuestamente usaron para limpiar las cámaras. El volumen de una cámara se cita como 7657 ft³. Se necesitaría un volumen de barrido de 120 ft³/min para cambiar el aire por completo en una hora, lo que equivale a un caudal de 0.5 ft³/seg. Una corriente de esta velocidad es apenas distinguible del aire en calma. Si se deja 1 hora para la ventilación, el resultado sería una concentración de gas residual de 15-25 ppm dentro de la cámara. Los síntomas en las cuadrillas utilizadas para limpiar la cámara serían, después de una exposición prolongada, dolor de cabeza, náuseas, enrojecimiento de los ojos, vértigo y debilidad. Éstos son exactamente los síntomas experimentados por los sobrevivientes de los equipos de trabajo supuestamente utilizados para este propósito y previamente asumidos como un resultado psicosomático del horror de la experiencia. Este es otro caso del propio trabajo de Leuchter que verifica las cuentas del Holocausto.

Cita Original:

Leuchter claims that at least a week would be needed to ventilate the chambers prior to removing the bodies and cleansing. This is based on US industrial safety standards, a complete lack of ventilation and the 3200 ppm concentration. The use of 100 ppm dramatically reduces the time needed to reduce concentration. It is obvious that the German guards would not have applied 1989 US industrial safety standards to the slave labour reputedly used to clear the chambers. The volume of one chamber is quoted as 7657 ft³. A swept volume of 120 ft³/min would be needed to completely change this in one hour equating to a flow rate of 0.5 ft³/sec. A current of this speed is hardly distinguishable from still air. Assuming 1 hour is left for ventilation the result would be a residual gas concentration of 15-25 ppm within the chamber. The symptoms in crews used to clear/clean the chamber would, after prolonged exposure, be headaches, nausea, reddening of eyes, giddiness and weakness. These are exactly the symptoms experienced by survivors of the work teams reputedly used for this purpose and previously assumed to be a psychosomatic result of the horror of the experience. This is a further case of Leuchter’s own work actually verifying Holocaust accounts.[17]

La siguiente afirmación del informe Leuchter en contra del Zyklon B como agente homicida, es que en las cámaras de gas no había mecanismos de calefacción ni de distribución, algo probablemente necesario para que los gránulos de este pesticida se evaporasen y pudieran asesinar de forma efectiva a las personas dentro de la habitación. Leuchter y los negacionistas sostienen este argumento diciendo: 1) que la dispersión y circulación del gas por toda la cámara habría sido imposible con la enorme cantidad de ocupantes y si se supone que los cristales se dejaron caer a través de respiraderos en el techo y se introdujeron por las ventanas; 2) que sin calefacción el Zyklon B difícilmente se hubiera evaporado, dado que su punto de ebullición es de 25.7°C; y 3) que en caso de hacerlo, habría sido difícil que no se condensara en las paredes y en el techo inmediatamente después, considerando en especial que los nazis utilizaron las cámaras de gas en tiempos de baja temperatura –que pudo haber sido de hasta 0°C o menos–.

Leuchter y sus más ardientes fanáticos ignoraron –e ignoran– principalmente que no es necesario un sistema de calefacción para que este pesticida, dada su alta volatilidad, comience a evaporarse. En este sentido, Mazal nos muestra un gráfico en donde puede observarse que, a 15°C, el 20% del HCN disponible en los gránulos –cubos de Erco[18]– de Zyklon B se evapora en 15 minutos; y que incluso a 0°C, un 15% de la sustancia en cuestión tarda 30 minutos en evaporarse:

Imagen 2. Gráficos de la evaporación de gránulos e Zyklon B en cortos períodos de tiempo.[19]

Mazal infiere correctamente que, durante un clima extremadamente frío, las SS sólo tenían que verter una mayor cantidad de Zyklon B en las cámaras de gas para acelerar el proceso de muerte, o simplemente esperar unos minutos más para permitir que el HCN se evaporara lo suficiente. Por otro lado, explica la facilidad con que se gasifica esta sustancia a partir de su alta presión de vapor: «Since the vapor pressure of the gas is very high, it would readily enter into the gaseous phase even at very low temperatures»[20] (Dado que la presión de vapor del gas es muy alta, entraría fácilmente en la fase gaseosa incluso a temperaturas muy bajas).

Ahora, con todo y la no necesidad de tener sistemas de calefacción para que el HCN contenido en los granos de Zyklon B se evaporara, Robert Jan van Pelt nos dice en su informe que, de hecho, existe amplia evidencia de que los nazis sí calentaban las cámaras de gas, refiriéndose acto seguido a una declaración que Yehuda Bacon, sobreviviente del holocausto, hizo en el juicio en contra de Adolf Eichmann, sobre la vez en que se unión a un grupo de jóvenes, en 1943, para tirar de un carro conocido como el: Rollwagenkommando:

Q: ¿Quién te dio las órdenes de a dónde debía ir el carro?

A.: El Blockälteste (anciano del bloque) siempre iba con nosotros y él sabía lo que teníamos que hacer. Nuestras tareas eran muy variadas: a veces teníamos que recoger documentos, a veces teníamos que transferir mantas, a veces teníamos que ir al campamento de mujeres al que otras personas no tenían acceso. Con el Rollwagenkommando recorrimos todos los campamentos de Birkenau, A, B, C, D, E y F, así como el crematorio.

Q.: ¿Fuiste al crematorio?

A.: Sí

Q.: ¿Viste el crematorio desde el interior?

A.: Sí. Tuvimos que llevar troncos de madera que estaban cerca del crematorio para el incendio. A veces, éstos tenían que tomarse para el calentamiento regular en los campamentos. Y cuando terminábamos nuestro trabajo y hacía frío, el Kapo del Sonderkommando se apiadaba de nosotros y decía: «¡Bien, niños, afuera hace frío, cálmense en las cámaras de gas! No hay nadie allí».

Q.: ¿Y se iban a calentar dentro de las cámaras de gas?

A.: Sí. A veces nos íbamos a calentar en el Kleidungskammer (cuarto de ropa), a veces en las cámaras de gas. A veces ocurría que cuando llegábamos al crematorio, nos decían: «No puedes entrar ahora; hay personas adentro». A veces, era en el crematorio 3, después de que se quemaban, tomábamos las cenizas y, en invierno, las cenizas eran utilizadas para el camino.

Q.: ¿Usaste cenizas humanas para esparcir en las carreteras?

A.: Sí

Q.: ¿Con qué propósito?

A.: Para que la gente pudiera caminar en la carretera y no resbalar.

Cita Original:

Q.: Who gave you orders where the cart should go?

A.: The Blockälteste (block elder) always went with us and he knew what we had to do. Our tasks were quite varied: Sometimes we had to collect papers, sometimes we had to transfer blankets, sometimes we had to go to the women’s camp to which other people did not have access. With the Rollwagenkommando we went through all the camps of Birkenau, A, B, C, D, E and F, as well as the crematorium.

Q.: You went into the crematorium?

A.: Yes.

Q.: Did you see the crematorium from the inside?

A.: Yes. We had to take wooden logs that were in the vicinity of the crematorium for the fire. Sometimes these had to be taken for regular heating in the camps. And when we finished our work and it was cold, the Kapo of the Sonderkommando took pity on us and said: «Well, children, outside it is cold, warm yourselves in the gas chambers! There is nobody there».

Q.: And you went to warm yourselves inside the gas chambers?

A.: Yes. Sometimes we went to warm ourselves in the Kleidungskammer, sometimes in the gas chambers. It sometimes happened that when we came to the crematorium, we were told: «You cannot enter now–there are people inside». Sometimes, it was in crematorium 3, after they had been burned, we took the ashes, and in winter the ashes were to be used for the road.

Q.: Did you use human ashes to spread on the roads?

A.: Yes.

Q.: For what purpose?

A.: So that people could walk on the road and not slip.[21]

Asimismo, van Pelt indica que hay documentos alemanes que dan cuenta del posible calentamiento en las cámaras de gas, exponiendo a este respecto un fragmento del que él considera el más importante: una carta que el arquitecto principal de Auschwitz, Karl Bischoff, envió a Topf[22] el 6 de marzo de 1943 en la que habló sobre el calentamiento de la morgue 1 (cámara de gas) y del crematorio II:

De acuerdo con su propuesta, el departamento acuerda que la morgue 1 se precalentará con el aire proveniente de las salas con las 3 instalaciones para generar la captación forzada. El suministro e instalación de los conductos y ventiladores necesarios debe seguir lo antes posible. Como indicas en tu carta, el trabajo debe comenzar esta semana.

Cita Original:

In accordance with your proposal, the department agrees that morgue 1 will be preheated with the air coming from the rooms with the 3 installations to generate the forceddraught. The supply and installation of the necessary ductwork and ventilators must follow as soon as possible. As you indicate in your letter, the work should begin this week.[23]

En cuanto a la imposibilidad de disipación del gas, por su parte, Mazal nos dice que Leuchter parece no reconocer que el HCN es un gas más ligero que el aire y con una muy alta volatilidad, lo que, además de su propia naturaleza molecular, permite su difusión rápida y espontánea en cualquier contenedor:

El señor Leuchter no parece entender que las cámaras de gas tenían entre 600 y 1000 personas. En reposo, todos los seres humanos irradian cerca de 65 Kilocalorías por hora. La energía colectiva emitida por la radiación de esas personas crearía corrientes de convección suficientes para aumentar la circulación de cianuro de hidrógeno en un área cerrada como las cámaras de gas.

Cita Original:

Mr. Leuchter does not seem to understand that the gas chambers held from 600 to 1000 people. At rest all human beings radiate nearly 65 Kilocalories per hour. The collective energy given off by the radiation of those persons would create convection currents sufficient to increase the circulation of hydrogen cyanide in an enclosed area such as the gas chambers.[24]

Luego recurre al ejemplo de un curioso informe denominado: Individual Preparedness and Response to Chemical, Radiological, Nuclear, and Biological Terrorist Attacks[25] para señalar, aunque no de forma literal, que la difuminación rápida de un gas como el HCN no tiene nada de extraño:

Finalmente, el Informe Rand describe un escenario terrorista donde el cianuro de hidrógeno se usa como un arma: este escenario examina un ataque a un edificio de oficinas [Ö] realizado mezclando cianuro de potasio (KCN) con ácido sulfúrico (H2SO2), ambos productos químicos disponibles comercialmente. La reacción química resultante crea cianuro de hidrógeno (HCN), que es un gas altamente tóxico. Los terroristas que se hacen pasar por trabajadores de mantenimiento mezclan los productos químicos en el techo del edificio de manera que el cianuro de hidrógeno resultante se introduce en la toma de aire. El cianuro de hidrógeno podría extenderse por todo el edificio en cinco minutos o menos. En este escenario, donde la cantidad de cianuro de hidrógeno que se emplea alcanza los 500 mg / m3, las personas comenzarán a morir después de cinco minutos.

Cita Original:

Finally, the Rand Report describes a terrorist scenario where hydrogen cyanide is used as a weapon: This scenario examines an attack on an office building [Ö] carried out by mixing potassium cyanide (KCN) with sulfuric acid (H2SO2), both commercially available chemicals. The resulting chemical reaction creates hydrogen cyanide (HCN), which is a highly toxic gas. Terrorists posing as maintenance workers mix the chemicals on the roof of the building such that the resulting hydrogen cyanide is drawn into the air intake. The hydrogen cyanide could spread throughout the building in five minutes or less. In this scenario, where the amount of hydrogen cyanide that is employed reaches 500mg/m3 people would begin to die after five minutes.[26]

Otra garrafal equivocación de Leuchter en su informe fue afirmar que en las cámaras de gas no había ventilación, deduciendo a partir de esto que, ya que el aire impregnado de HCN no podía ser extraído, en dichas cámaras no pudo haberse llevado a cabo una ejecución después de otra –de acuerdo con la versión oficial de la historia–. Lo disparatado –e irresponsable, diría yo– de este alegato es que pasa por alto evidencia contundente que demuestra todo lo contrario, y que se puede encontrar, de hecho, en los archivos del museo estatal de Auschwitz y en no pocos libros sobre el holocausto, como el Auschwitz: Technique and Operation of the Gas Chambers de Jean Claude Pressac[27]. Podemos decir que, si Leuchter y sus fanáticos fueran investigadores verdaderamente serios, jamás habrían utilizado, ni utilizarían, tal absurdo para defender sus planteamientos.

Harry Mazal nos muestra que la primera evidencia concluyente de la existencia de sistemas de ventilación consiste en una carta fechada el 11 de febrero de 1943, que el jefe de las Waffen-SS, Karl Bischoff, le dirigió a Topf & Sons, y que contiene lo siguiente: 

Por lo tanto, usted escribe el 21 de enero de 1943 que todos los materiales para las instalaciones de ventilación y extracción de aire se enviarán el 22 de enero de 1943… Después de examinar esto y de una conversación con su instalador, parece que un soplador No. 450 con un motor de 3.5 HP aún falta, y es precisamente este soplador destinado a la bodega C-I, el que necesitamos con más urgencia. Además, un motor de 7.5 HP para el soplador de extracción de aire No. 550, para la bodega C-II… Por lo tanto, le telegrafiamos una vez más: despache inmediatamente el soplador 450 y el motor de 3.5 HP para la bodega C-I y el motor de 7.5 HP para soplador de extracción de aire número 550 para la bodega C-II, que no aparece en la nota de despacho del 6.2.1943, de lo contrario, la instalación no puede ponerse en servicio. Responder por telégrafo

Cita Original:

Thus you write on 21st January 1943 that all the materials for the ventilation and air extraction installations would be sent on 22nd January 1943… After examination of this and a conversation with your fitter, it appears that a No. 450 blower with a 3.5 HP motor is still missing, and it is precisely this blower destined for the C-cellar I for which our need is the most urgent. Also, a 7.5 HP motor for the No. 550 air extraction blower for C-cellar 2… We therefore telegraphed you once more: dispatch immediately blower 450 and 3.5 HP motor for C-cellar I and 7.5 HP motor for air extractions blower No 550 for C-cellar II, not appearing on dispatch note of 6.2.1943, otherwise the installation cannot be brought into service. Reply by telegraph.[28]

Otra prueba del uso de sistemas de ventilación es un telegrama referido a la cámara de gas del crematorio II de Auschwitz-Birkenau que, de acuerdo con Mazal, expone:

Telegrama de Auschwitz Central Construction Management a Topf & Sons.

Erfurt el 3 de febrero de 1943.

Dup:

Envíe urgentemente el soplador de extracción de aire No. 550 con conexiones de succión y presión y válvula reguladora para bodega C-II, el soplador de extracción de aire No. 550 con conexión de presión para la sala del horno, conexiones de succión y presión para el soplador 375 de sala de disección, válvula de regulación de madera para bodega C-I.

Auschwitz Central Construction Management

/ escrito a lápiz /

El ingeniero Schulze comunicó por teléfono el 3 de febrero de 1943 a las 16.15 horas que todos los artículos anteriores se enviarán sin falta el sábado, 6.1 [error, debería ser 6.2], ya que aún no están listos.

Kirschneck

3.2.43.

Cita Original:

Telegram from the Auschwitz Central Construction Management to Topf & Sons.

Erfurt on 3rd February 1943.

Copy:

Send urgently by express air extraction blower No. 550 with suction and pressure connections and regulating valve for C-cellar 2, air extraction blower No. 550 with pressure connection for furnace room, suction and pressure connections for 375 blower for dissecting room, wooden regulating valve for C-cellar 1.

Auschwitz Central Construction Management

/written in pencil/

Engineer Schulze communicated by telephone on 3rd February 1943 at 16.15 hours that all the above items will be dispatched without fail Saturday, 6.1 [error, it should be 6.2], for they are not yet ready.

Kirschneck

3.2.43.[29]

Imagen 3. Se solicitan urgentemente piezas de ventilación para la cámara de gas en el crematorio II.[30]

Finalmente, y más determinante aún, existen planos del sistema de ventilación que los nazis emplearon en las cámaras de gas de los crematorios IV y V.

Imagen 4. Estos diagramas, tomados de los planos de ingeniería originales, muestran el sistema de ventilación utilizado para eliminar el cianuro de hidrógeno venenoso de las cámaras de gas en los crematorios IV y V[31]

¿Cómo Leuchter pudo afirmar la ausencia de un sistema de ventilación a pesar de la existencia de éstas y otras evidencias? De la sola respuesta a esta pregunta se deduce que el informe Leuchter no tiene ni los argumentos ni la investigación necesaria para probar nada. 

El siguiente alegato con que el informe Leuchter intenta rebatir el uso de cámaras de gas para asesinar personas, es el de que éstas no estaban selladas de forma hermética, lo que, según él, habría permitido que el gas del Zyklon B se hubiera fugado y acabado con la vida de quienes estaban alrededor y en las habitaciones adyacentes. Aquí, una vez más, el primer gran error del negacionista fue suponer que las cámaras que él visitó en 1988 eran las mismas que las usadas durante la segunda guerra.  

Luego, tenemos que las cámaras de despiojamiento en Birkenau, que aún siguen en pie, son construcciones bastante primitivas en las que se utilizaban concentraciones de HCN muchísimo más altas que las empleadas en las cámaras de gas, y que aun así estaban selladas sólo con tiras de fieltro simples, provistas de comunes puertas de madera, y en donde los gases se ventilaban sencillamente dejándose escapar a la atmósfera, sin necesidad de chimeneas altas ni nada por el estilo. Considerando que en estas habitaciones los nazis nunca tuvieron problemas con fugas de gas –pues no hay pruebas que sostengan esta hipótesis–, ¿Por qué habríamos de pensar que se necesitaba un sofisticado sistema de sellado para que las cámaras de gas para asesinar personas funcionaran?

Imagen 5. Sellos de fieltro en el marco de la puerta de la cámara de despiojamiento 2 de la sección B1a de Birkenau.[32]
Imagen 6. Vista de norte a sur del edificio que alberga dos cámaras de gas para despiojamiento. Las cámaras se encuentran inmediatamente detrás de las tres ventanas. Tenga en cuenta que no hay pilas o chimeneas altas para desechar el gas de cianuro de hidrógeno una vez que finaliza el proceso de despiojamiento.[33]

Entre los tantos hechos que los fanáticos de Leuchter ignoran, también está el de que varias décadas antes de que se emplearan las cámaras de gas para ejecutar a criminales, el HCN se estaba empleando en concentraciones altas para diversos tipos de fumigaciones; actividades que se realizaban sin ninguna precaución extraordinaria e innecesaria, y que no por eso resultaban demasiado peligrosas ni dejaban de llevarse a cabo. Harry Mazal nos dice, por ejemplo, que durante 12 meses, hasta el 30 de junio de 1922, se fumigaron 1347 barcos en Nueva York con HCN; y que para 1927, más de 1000 habían sido fumigados en puertos galeses e ingleses con esta misma sustancia; operaciones que no requirieron de elaborados sistemas de sellado.

Parece ser que Leuchter, en su afirmación de que las supuestas cámaras de gas no estaban adecuadamente selladas para que el Zyklon B se usara dentro de ellas, se basaba en los complejos sistemas de sellado utilizados en las cámaras de gas instaladas en ciertas prisiones estadounidenses; a partir de las que quizá creyó que construcciones más simples no servirían como cámaras de gas, pasando por alto al mismo tiempo los métodos tradicionales para sellar espacios sometidos a fumigación con altas concentraciones de HCN, que indican que casi cualquier espacio cerrado se puede utilizar como cámara de gas, y que, en palabras de Mazal, se pueden encontrar en cualquier biblioteca pública.

En este sentido, Mazal expone varias de las recomendaciones de sellado que ciertas instituciones ligadas al uso del HCN como gas para fumigación dieron alguna vez a sus clientes y al público en general. Empezando con la organización de las naciones unidas para la agricultura y la alimentación, que manifiesta que:

El término «fumigación del espacio» es conveniente para la designación de una amplia gama de tratamientos en espacios cerrados, que contienen materiales infestados o poblaciones de insectos residuales.

Dado que las técnicas de sellado son comunes a todos los tipos de fumigación, éstas se describen primero. En la práctica, la elección de los materiales depende en gran medida de su disponibilidad.

Se puede usar cinta adhesiva, papel Kraft pesado aplicado con pasta de harina, compuesto para calafatear, adhesivos para pintar, etc. para cubrir o sellar pequeñas grietas y agujeros.

El papel Kraft pesado aplicado con pasta de harina e impregnado con grasa pesada o sellado con cinta adhesiva puede usarse para aberturas más grandes.

Cita Original:

The term «space fumigation» is convenient for the designation of a wide range of treatments in enclosed spaces, which either contains infested materials or residual insect populations.

Since sealing techniques are common to all types of fumigation, these are outlined first. In practice, the choice of materials is largely influenced by their availability.

Masking tape, heavy Kraft paper applied with flour paste, caulking compound, paint-on adhesives, etc. may be used to cover or seal small cracks and holes.

Heavy Kraft paper applied with flour paste and impregnated with heavy grease or sealed with masking tape may be used for larger openings.[34]

Asimismo, el boletín mensual de la división de zoología del departamento de agricultura de Pensilvania aconsejaba en 1908: «See that all doors are closed tightly, and if there be loose cracks fill them with paper, or better with wet strips of paper, and pat them over the cracks with the hands so as to make doors and windows airtight, to prevent ventilation when it is not wanted.»[35] (Asegúrese de que todas las puertas estén bien cerradas y, si hay grietas sueltas, llénelas con papel o, mejor aún, con tiras de papel mojadas, y repáselas con las manos para hacer que las puertas y ventanas queden herméticas, para evitar la ventilación no deseada).

Por su parte, la American Cyanamid and Chemical Corporation Monsanto, con licencia en los EE. UU. para la fabricación del Zyklon B, da las siguientes instrucciones para sellar los cuarteles a la hora de la fumigación:

Si los marcos de las ventanas están flojos, deben ser ajustados con cuñas de madera insertadas con los dedos. Si el marco superior está flojo, inserte la cuña en la parte inferior externa del marco, forzándolo contra el tope de la ventana. Ajuste el marco inferior en el interior cerca de la unión de los dos marcos. Si la unión de los marcos inferior y superior no está apretada, debe sellarse con cinta de papel engomada o cinta adhesiva. Selle cada extremo de la unión del marco con fajos de periódico húmedo y rasgado, apretando con los dedos. Los respiraderos apantallados en los techos del segundo piso se pueden sellar colocando las cubiertas de madera en su lugar, luego cerrando las rejillas de ventilación sobre trozos de papel Kraft pesado, un poco más grande que el tamaño de ellas. Los ventiladores de techo y las celosías del «ático» deben estar sellados, los ventiladores con papel Kraft grueso de 84″ de ancho atados alrededor de la tubería debajo de la tapa. Las celosías deben estar selladas desde el exterior con papel, tableros o papel de alquitrán sujetado con tiras de madera similar al listón. Todas las rejillas de ventilación del techo deben estar cerradas, a menos que se sospeche que haya insectos en el ático, en cuyo caso se deben dejar abiertos.

Todas las puertas deben sellarse en el interior, excepto la puerta de salida, que debe sellarse desde el exterior. Antes de sellar cada puerta, bloquéela o clávela en el exterior, para poder abrirla desde el exterior.

Cita Original:

If window sashes are loose, they should be wedged with wood wedges inserted finger-tight. If upper sash is loose insert wedge on outer lower part of sash, forcing sash against window stop. Wedge the lower sash on the inside near the juncture of the two sashes. If juncture of upper and lower sash then is not tight, it should be sealed with gummed paper tape or Scotch tape. Seal each end of the junction of the sash with wads of torn up, damp newspaper, finger-tight. Screened vents in second story ceilings may be sealed by setting the wooden covers in place in the vents, then closing the vent screens over pieces of heavy Kraft paper cut somewhat larger than to size. Roof ventilators and «attic» louvers should be sealed, the ventilators with 84” wide heavy Kraft paper tied around the pipe below the cap. Louvers should be sealed from the outside with paper, ply-board, or tar paper held in place with strips of wood similar to lath. All ceiling vents should be closed, unless insects are suspected of being present in the attic, in which case they should be left open.

All doors should be sealed on the inside, except exit door, which should be sealed from the outside. Before each door is sealed, lock it or nail it on the outside, so it can be opened from outside.[36]

Con todas estas indicaciones –y el resto de las que expone Mazal en su análisis de Leuchter–, que dan cuenta de que no se necesitan sellados rigurosos para el uso del HCN en las concentraciones empleadas para la fumigación de insectos –que son mucho más altas que las que se necesitan para matar a seres humanos– ¿Podría alguien creer que los nazis no pudieron aniquilar personas en las cámaras de gas sólo por no contar con un sistema de sellado adecuado? Las afirmaciones del informe Leuchter en este sentido no tienen ningún sustento científico ni –a mi parecer– racional.  

Y se terminan de caer a pedazos ante las evidencias de que, en realidad, los nazis sí que sellaron las puertas de las cámaras de gas, aunque, por supuesto, de una forma rudimentaria; eso sí, suficiente para no tener inconvenientes con la fuga del gas.   

Robert Jan van Pelt nos cuenta en su investigación que el 29 de agosto de 1944, la embajada soviética en Washington publicó el primero de dos artículos de Konstantin Simonov bajo el título: Lublin Annihilation Camp, que empezó con una declaración sobre lo que los soviéticos presenciaron cuando encontraron el campo de concentración de Majdanek, tras su entrada a Lublin el 23 de julio de ese año: «What I am now about to relate is too enormous and too gruesome to be fully conceived»[37] (Lo que ahora estoy a punto de relatar es demasiado enorme y demasiado espantoso para ser concebido por completo). Simonov, continúa van Pelt, admitió que se necesitaría una laboriosa investigación para establecer todos los hechos sobre el campo, pero que después de ver el lugar y hablar con unos 100 testigos, no podía esperar, «[A] man who has seen what I have cannot hold his peace and cannot wait to speak»[38] ([Un] hombre que ha visto lo que yo vi no puede mantener la paz y no puede esperar para hablar).

Parte de este primer artículo decía lo siguiente:

Pero abrimos una puerta y nos encontramos en otra cámara de desinfección que se basa en un principio completamente diferente. Es una sala cuadrada, de poco más de dos metros de altura y aproximadamente seis metros de largo y otros tantos de ancho. Las paredes, el techo y el piso están todos construidos de concreto gris sólido. Aquí no hay estantes para la ropa, como vimos en la otra cámara. La habitación está absolutamente vacía. Una sola puerta de acero cierra herméticamente la entrada a la cámara. Se puede sujetar desde el exterior mediante una impresionante barra de acero. En las paredes de esta bóveda de hormigón hay tres aberturas. En dos de ellos están instalados tubos que conducen al exterior. La tercera abertura es un pequeño agujero para espías, una pequeña ventana cuadrada con una rejilla de acero encastrada en el interior. Un panel grueso de vidrio cubre el lado exterior de la abertura para que no pueda alcanzarse a través de la rejilla.

¿Qué hay al otro lado de este agujero espía? Para responder a esta pregunta, salimos de la cámara y encontramos que al lado hay otra habitación más pequeña, también construida con concreto. Es a esta sala que el agujero de espionaje lleva. Aquí hay un interruptor eléctrico. Y aquí también, en el piso, hay varias latas cilíndricas herméticamente selladas en las que está inscrita la palabra «ciclón» y en letras más pequeñas «para uso especial en las regiones orientales». El contenido de estas latas se vertió a través de las tuberías en la cámara de al lado después de haber sido llena de gente.

Las personas fueron desnudadas antes de ser empujadas a la habitación y estaban tan apretadas que ocupaban poco espacio. En estos 40 metros cuadrados más o menos 250 personas se atascaron a la vez. La puerta de acero estaba cerrada sobre ellos y sus bordes sellados con arcilla. Luego, operadores especialmente entrenados que llevaban máscaras antigás vertieron el «ciclón» de las latas cilíndricas en la cámara. Los pequeños cristales de aspecto inocente azulado, en contacto con el oxígeno del aire, comenzaron a generar gases venenosos que afectan simultáneamente a todos los centros del organismo humano.

Un hombre de las SS del escuadrón al mando encendió un interruptor en la habitación contigua que iluminaba la cámara de envenenamientos y, a través del agujero espía, observó todas las etapas de la asfixia, que según varios testigos duraba de dos a 10 minutos. Podía observar con seguridad la acción de los gases y las caras de los moribundos. El agujero para espías se colocó en la pared aproximadamente a la altura de un rostro humano. No tenía necesidad de mirar hacia abajo, ya que la cámara estaba tan llena que las personas no se caían al morir, sino que continuaban en posición vertical.

Por cierto, el «ciclón» realmente es una sustancia desinfectante. En realidad, fue utilizado para la desinfección de la ropa en los cobertizos vecinos. Todo parecía justo y por encima. Todo dependía de la dosis que se vertía en las cámaras.

Cita Original:

But we open a door and find ourselves in another disinfecting chamber which is built on an entirely different principle. It is a square room, a little over two meters high and roughly six meters long and as many wide. The walls, ceiling and floor are all built of solid gray concrete. There are no shelves for clothes here such as we saw in the other chamber. The room is absolutely bare. A single steel door hermetically closes the entrance to the chamber. It can be fastened from the outside by an impressive steel bar. In the walls of this concrete vault are three apertures. In two of them pipes are fitted which lead out into the open. The third aperture is a little spy hole, a small square window barred on the inside by a stout steel grid fitted into the concrete. A thick panel of glass covers the outer side of the aperture so that it cannot be reached through the grid.

What is on the other side of this spy hole? To answer this question we leave the chamber and find that next to it is another and smaller room, also built of concrete. It is into this room that the spy hole leads. Here there is an electric switch. And here too, on the floor, stand several hermetically sealed cylindrical tins on which is inscribed the word «cyclone» and in smaller letters «for special use in Eastern regions». It was the contents of these tins which was poured through the pipes into the chamber next door after it had been filled with people.

The people were stripped naked before they were pushed into the room and they were packed so tight they occupied little space. In these 40 square meters or so 250 persons were jammed at one time. The steel door was closed upon them and its edges sealed with clay. Then specially trained operators wearing gas masks poured the «cyclone» out of the cylindrical tins into the chamber. The small bluish innocent-looking crystals, on contact with the oxygen of the air, immediately began to generate poisonous gases which simultaneously affect all centers of the human organism.

An SS man of the commanding squad turned on a switch in the next room illuminating the poison chamber and through the spy hole watched all stages of the asphyxiation, which according to various witnesses lasted from two to 10 minutes. He could safely watch the action of the gases and the faces of the dying. The spy hole was set into the wall at roughly the height of a human face. He had no need to look down, for the people were packed so close they did not fall as they died, but continued in an upright position.

Incidentally, «cyclone» really is a disinfecting substance. It was actually used for the disinfection of clothes in neighbouring sheds. Everything seemed fair and aboveboard. It all depended on the dose which was poured into the chambers.[39]

Van Pelt nos dice que antes de la investigación y los artículos de Simonov, pese a que muchos se habían convencido de que los nazis habían planeado exterminar sistemáticamente a los judíos, muy pocos realmente podían imaginar cómo eran los campos de concentración.

Bill Lawrence, corresponsal del New York Times en la Unión Soviética, que en el otoño de 1943 había informado sobre la masacre de Babi Yar con gran escepticismo, utilizando, según van Pelt, un lenguaje no muy distinto al que emplean los negacionistas en la actualidad:  «Kiev authorities asserted today that the Germans had machinegunned from 50,000 to 80,000 of Kiev’s Jewish men, women and children in late September 1941»[40] (las autoridades de Kiev afirmaron hoy que los alemanes habían ametrallado desde 50 000 a 80 000 de los hombres, mujeres y niños judíos de Kiev a fines de septiembre de 1941), confirmó el 30 de agosto de 1944, mediante un artículo titulado: Nazi Mass Killing Laid Bare in Camp, la historia de Simonov que un día antes había publicado la embajada soviética en Washington. El artículo de Lawrence contenía lo siguiente:

Acabo de ver el lugar más terrible en la faz de la tierra: el campo de concentración alemán en Majdanek, que fue un verdadero River Rouge 197 para la producción de la muerte, en el que las autoridades soviéticas y polacas estiman que hasta 1 500 000 Personas de casi todos los países de Europa fueron asesinadas en los últimos tres años.

He estado en todo el campamento inspeccionando sus cámaras de gas herméticamente selladas, en las cuales las víctimas estaban asfixiadas, y cinco hornos en los que los cuerpos fueron incinerados, y he hablado con oficiales alemanes adjuntos al campamento, quienes admitieron francamente que era un lugar altamente sistematizado para la aniquilación, aunque, por supuesto, negaron cualquier participación personal en los asesinatos…

Éste es un lugar que hay que verlo para creerlo. He estado presente en numerosas investigaciones de atrocidades en la Unión Soviética, pero nunca me he enfrentado con una evidencia tan completa, estableciendo claramente todas las denuncias hechas por aquellos que investigan crímenes alemanes.

Después de la inspección de Majdanek, ahora estoy preparado para creer cualquier historia de atrocidades alemanas, sin importar cuán salvajes, crueles y depravadas sean.

Cita Original:

I have just seen the most terrible place on the face of the earth–the German concentration camp at Majdanek, which was a veritable River Rouge 197 for the production of death, in which it is estimated by Soviet and Polish authorities that as many as 1,500,000 persons from nearly every country in Europe were killed in the last three years.

I have been all-through the camp inspecting its hermetically sealed gas chambers, in which victims were asphyxiated, and five furnaces in which the bodies were cremated, and I have talked with German officers attached to the camp, who admitted quite frankly that it was a highly systemized place for annihilation, although they, of course, denied any personal participation in the murders….

This is a place that must be seen to be believed. I have been present at numerous atrocity investigations in the Soviet Union, but never have I been confronted with such complete evidence, clearly establishing every allegation made by those investigating German crimes.

After inspection of Majdanek, I am now prepared to believe any story of German atrocities, no matter how savage, cruel and depraved.[41]

Por supuesto que además de Simonov y Lawrence, hubo otros testigos e investigadores que afirmaron que las puertas de las cámaras de gas estaban o eran selladas para los gaseamientos de personas.

La última afirmación del informe Leuchter aparentemente razonable en contra de las cámaras de gas, aunque la más absurda de todas las que hemos tratado hasta aquí, es que las puertas de éstas se abrían hacia adentro, cosa que, dado que dichas cámaras se atiborraban de personas a la hora de un gaseamiento –de acuerdo con la versión oficial–, no habría permitido a los Sonderkommando entrar a retirar los cadáveres.

Como al parecer sucedió con gran parte –sino la mayoría– de sus «evidencias», Leuchter sostuvo este alegato de la apertura de puertas según el diseño actual de las cámaras de gas, ignorando por completo las reconstrucciones hechas en éstas a partir de 1947, y sin siquiera molestarse en averiguar si existían pruebas que se opusieran a su observación.

Robert Jan van Pelt nos dice en su informe que no existe evidencia en los crematorios 2 a 5 de Auschwitz para determinar si las puertas se abrían en una dirección u otra; y nos indica además que en el museo estatal de Auschwitz-Birkenau, en Oswiecim, existen planos elaborados por Walther Dejaco, el arquitecto austriaco de las SS, que de hecho dan cuenta de que las puertas de entrada a las cámaras de gas se abrían hacia afuera. Estos planos son: uno para la modificación de la entrada al sótano de los crematorios 2 y 3; y el otro el diseño final para el crematorio 4.

Imagen 7. Diseño final para el crematorio IV, por Walther Dejaco, enero de 1943.[42]
Imagen 8. La propuesta aceptada de Dejaco para crear una nueva entrada al sótano.[43]

[1] Robert Jan van Pelt; Holocaust Denial on Trial. Van Pelt: the van Pelt report. https://www.hdot.org/vanpelt/.

[2] Holocaust Denial on Trial (HDOT). Cámaras de gas de Auschwitz-Birkenau: el informe de Fred Leuchter; ¿Cómo sabemos que el Informe Leuchter no tiene sustento científico?:. https://www.hdot.org/debunking-denial/camaras-de-gas-de-auschwitz-birkenau-el-informe-de-fred-leuchter/?lang=es.

[3] Ídem.

[4] Van Pelt op. cit. (1); IX The Leuchter Report.

[5] Ídem.

[6] Ídem.

[7] Ídem.

[8] Ídem.

[9] Ídem.

[10] Ibídem; X Auschwitz and David Irving (1977 – 1988-1992).

[11] Harry W. Mazal; Pratique de l’Histoire et Dévoiements Négationnistes (PHDN). A Documented Analysis of the Speech given by Fred A. Leuchter on November 10, 1991; A. Use and Toxicity of Hydrogen Cyanide. https://phdn.org/archives/holocaust-history.org/auschwitz/leuchter-speech/leuchter-speech.shtml.

[12] Van Pelt op. cit. (1); X Auschwitz and David Irving.

[13] Ídem.

[14] Centers for Disease Control and Prevention. Hydrogen cyanide (AC): Systemic Agent. https://www.cdc.gov/niosh/ershdb/emergencyresponsecard_29750038.html

[15] Mazal op. cit. (11); Copy of the original drawing for the delousing facility in B1a.

[16] Van Pelt op. cit. (1); IX The Leuchter Report.

[17] Ibídem; X Auschwitz and David Irving (1977 – 1988-1992).

[18] Una presentación del Zyklon B, definida como producto del yeso en el artículo de Mazal.

[19] Mazal op. cit. (11); Illustration 22.

[20] Ibídem; B. Proper Sealing of the Gas Chambers.

[21] Van Pelt op. cit. (1); X Auschwitz and David Irving (1977 – 1988-1992).

[22] Topf und Söhne; una empresa de ingeniería alemana que diseñó y construyó los crematorios.

[23] Van Pelt op. cit. (1); IX The Leuchter Report.

[24] Mazal op. cit. (11); B. Proper Sealing of the Gas Chambers.

[25] Que se puede encontrar en el siguiente link: https://www.rand.org/pubs/monograph_reports/MR1731.html.

[26] Mazal op. cit. (11); B. Proper Sealing of the Gas Chambers.

[27] Que se puede encontrar en el siguiente link: https://es.scribd.com/document/360969823/Pressac-Auschwitz-Technique-and-Operation-of-the-Gas-Chambers.

[28] Mazal op. cit. (11); B. Proper Sealing of the Gas Chambers.

[29] Ídem.

[30] Ibídem; Ventilation parts are urgently requested for ventilating The gas chamber (L. Keller II) In Krematorium II.

[31] Ibídem; These diagrams, taken from the original engineering drawings, show the ventilation system used to remove poisonous hydrogen cyanide from the gas chambers in Krematoriums IV and V.

[32] Ibídem; Felt seal gasket on the door frame of delousing chamber 2 in B1a; Felt seal gasket on the door frame of delousing chamber 2 in B1a.

[33] Ibídem; Illustration 5.

[34] Ibídem; B. Proper Sealing of the Gas Chambers.

[35] Ídem.

[36] Ídem.

[37] Van Pelt, op. cit. (1); III Intimations, 1941 – 1945.

[38] Ídem.

[39] Ídem.

[40] Ídem.

[41] Ídem.

[42] Jewish Virtual Library. Auschwitz-Birkenau: The Construction of Crematoria at Auschwitz; Crematoria IV. https://www.jewishvirtuallibrary.org/the-construction-of-crematoria-at-auschwitz.

[43] Ibídem; Crematoria II.