Ante las confesiones de los acusados en los procesos de Núremberg, evidencias decisivas para la culpabilidad de los nazis en crímenes de guerra y de lesa humanidad –entre ellos, por supuesto, el holocausto–, los negacionistas suelen defenderse diciendo que dichas declaraciones tuvieron lugar sólo por las torturas a las que fueron sometidos los demandados, y a continuación sacan a la luz comentarios de personas relacionadas de alguna forma con los procesos, como supuestas evidencias determinantes de dichas torturas. El más notorio problema aquí, por enésima vez, es que estos comentarios no se refieren ni a una confesión ni a un demandado en específico, sino que como todas las «pruebas» negacionistas, son en extremo ambiguos y reducidos; y lo que es peor, no dicen nada sobre testimonios tan importantes como, por ejemplo, el de Rudolf Höss, quien, para variar, refuta parcialmente el alegato de las torturas en una declaración firmada el 12 de Abril de 1947, 4 días antes de su ejecución:

Mi conciencia me obliga a hacer también la siguiente afirmación: En la prisión de aislamiento, he alcanzado la amarga comprensión de los terribles crímenes que he cometido contra la humanidad. Como comandante del campo de exterminio de Auschwitz, me he dado cuenta de mi parte en los planes de genocidio monstruoso del Tercer Reich. Por este medio, causé el mayor daño a la humanidad, y traje un sufrimiento indecible, particularmente a la nación polaca. Por mi responsabilidad, ahora estoy pagando con mi vida. ¡Oh, que Dios me perdonara mis obras! ¡Pueblo de Polonia, les ruego que me perdonen! Ahora mismo en las cárceles polacas he reconocido lo que realmente es la humanidad. A pesar de todo lo que sucedió, me han tratado humanamente, lo que nunca había esperado, y esto me ha hecho sentir profundamente avergonzado. Quisiera a Dios… que el hecho de revelar y confirmar esos monstruosos crímenes contra la humanidad pueda prevenir para todas las edades futuras, incluso las premisas que llevan a tales eventos horribles.

Cita Original:

My conscience is forcing me to make also the following assertion: In the isolation prison I have reached the bitter understanding of the terrible crimes I have committed against humanity. As a Kommandant of the extermination camp at Auschwitz, I have realized my part in the monstrous genocide plans of the Third Reich. By this means I caused humanity and mankind the greatest harm, and brought unspeakable suffering, particularly to the Polish nation. For my responsibility, I am now paying with my life. Oh, that God would forgive me my deeds! People of Poland, I beg you to forgive me! Just now in the Polish prisons have I recognized what humanity really is. In spite of everything that happened I have been treated humanely, which I had never expected, and this has made me feel deeply ashamed. Would to God… that the fact of disclosing and confirming those monstrous crimes against mankind and humanity may prevent for all future ages even the premises leading to such horrible events.[1]

Mostrando un irrefrenable proselitismo, la gran mayoría de declaraciones que –según he podido ver– los negacionistas usan para sustentar que en los juicios de Núremberg la tortura fue el pan de cada día de los acusados, están por completo sacadas de contexto, para empezar porque éstas se refieren únicamente al juicio por la masacre de Malmedy[2], nunca a ningún otro proceso ni mucho menos al de los principales líderes nazis, como de manera irresponsable pretenden hacer ver portales de información como el diario Alerta Digital de España[3].

La que encabeza estas supuestas declaraciones probatorias es la que, según metapedia y otra sarta de páginas antisemitas hispanohablantes, hizo el senador republicano estadounidense Joseph McCarthy a la prensa –los negacionistas jamás especifican a qué periódico exactamente– el 20 de mayo de 1949: «He escuchado a testigos y he leído testimonios que prueban que los acusados fueron golpeados, maltratados y torturados con métodos que no podían haberse originado sino en cerebros de enfermos»[4].

Curiosamente, como ya tiende a hacerse habitual en los planteamientos de los negadores de la shoah, esta declaración de McCarthy, a quien el historiador Steven Remy se refiere en el tiempo de los juicios de Malmedy como «a publicity-hungry, impatient junior senator who used aggressive and ill-informed pursuit of the Malmedy story to help build his name»[5] (un senador junior hambriento e impaciente por la publicidad que utilizó una agresiva y mal informada búsqueda de la historia de Malmedy para ayudar a construir su nombre), no aparece en ningún sitio web de idioma distinto del español, ni siquiera en la anglo-versión de metapedia ni otros sitios que se dedican a desmentir el holocausto. 

No se puede negar, sin embargo, que el ex senador de Wisconsin apoyaba la tesis de que a los acusados del juicio de Malmedy se les torturaba, pero lejos de lo que afirman los negacionistas, los alegatos de este hombre al respecto, que se pueden encontrar en la web, fueron, según el columnista del USA Today Gabriel Schoenfeld, que los interrogadores americanos de Fort Richie «did intensely hate the German people as a race»[6] (odiaban intensamente al pueblo alemán como raza); que éstos eran «men whose wives were in concentration camps»[7] (hombres cuyas esposas estaban en campos de concentración); y que estuvieron operando como un «vengeance team»[8] (equipo de venganza).

Adicionalmente, la autora y activista Freda Utley nos dice que:

El 26 de julio de 1949, el senador McCarthy, después de retirarse con disgusto de las audiencias, pronunció un discurso en el Senado en el que llamó la atención sobre el hecho de que el socio legal del senador Baldwin era uno de los responsables de las torturas infligidas a los acusados alemanes, y que otro miembro del Comité Judicial, el Senador Kefauver, tenía como socio legal a un tal Sr. Shumaker, que era igualmente responsable de los procedimientos ilegales y no estadounidenses en Dachau.

Cita Original:

On July 26, 1949, Senator McCarthy, after withdrawing in disgust from the hearings, made a speech on the Senate floor in which he drew attention to the fact that Senator Baldwin’s law partner was one of the men responsible for the tortures inflicted on the accused Germans; and that another member of the Judiciary Committee, Senator Kefauver, had as his law partner a certain Mr. Shumaker, who was similarly responsible for the unlawful and un-American procedures at Dachau.[9]

Como bien se puede corroborar investigando más a fondo, véase que ni McCarthy ni ninguno de sus defensores –entre ellos Freda– niegan que los nazis hayan sido responsables de la masacre de Malmedy y otros crímenes, muchísimo menos sostienen que el holocausto es una farsa, ni que en el resto de los procesos de Núremberg se cometieron vejámenes a los demandados para obtener sus confesiones, como sí deducen de forma disparatada los negacionistas hispanos.

En cuanto al caso específico de las torturas durante el juicio de Malmedy, bien se sabe que los norteamericanos designaron al United States Senate Committee on Armed Services (Comité de Servicios Armados de la Cámara de los Estados Unidos),para investigar la situación, y éstos, a su vez, encargaron la tarea a un subcomité compuesto por los senadores Raymond Baldwin –quien fungiría como el presidente–, Lester Hunt y Estes Kefauver. El reporte final del subcomité rechazó que el ejército estadounidense hubiera apaleado, torturado y provocado inanición en los demandados, y, en palabras de Remy: «concluded that the defendants had received a fair trial and dismissed the torture stories as utter nonsense»[10] (llegó a la conclusión de que los acusados habían recibido un juicio justo y habían desestimado las historias de tortura como un completo disparate).

Aun así, lo sucedido en este juicio sigue siendo motivo de controversias, y si se quiere saber más sobre ello, puede echársele un vistazo a las investigaciones al respecto de Utley en The High Cost of Vengeance: How Our German Policy Is Leading Us to Bankruptcy and War; Remy, en su obra ya mencionada; y David Oshinsky en A Conspiracy So Inmmense: The World of Joe McCarthy, en la que este historiador estadounidense, afirma interesantemente que:

A lo largo de las audiencias, McCarthy acosó a testigos, hizo decenas de declaraciones erróneas, exageró sus pruebas y convirtió casi todas las sesiones en una pelea de bar. Al mismo tiempo, sin embargo, demostró que Baldwin y Hunt no estaban más interesados en una investigación imparcial que él. Sus modales eran mejores, su tono más moderado, pero estaban decididos a exonerar al ejército a toda costa, al igual que Joe estaba decidido a demostrar su culpabilidad.

Cita Original:

Throughout the hearings, McCarthy bullied witnesses, made scores of erroneous statements, exaggerated his evidence, and turned almost every session into a barroom brawl. At the same time, however, he demonstrated that Baldwin and Hunt were no more interested in an impartial investigation than he was. Their manners were better, their tone more subdued, but they were determined to exonerate the Army at all costs, just as Joe was determined to prove its culpability.[11]

En metapedia y otros sitios web negacionistas en español, además del atribuido erróneamente a Joseph McCarthy, exhiben el siguiente supuesto comentario del juez norteamericano Edward L. van Roden con la intención de ratificar de nuevo la supuesta tortura a la que fueron sometidos los acusados en los juicios de Núremberg: «Los americanos se disfrazaban de sacerdotes para oír la confesión de los acusados, les torturaban introduciéndoles fósforos encendidos en las uñas, les rompían dientes y mandíbulas, les dejaban solos, incomunicados, en celdas y no les daban más que raciones de hambre»[12]. A priori, lo que veo aquí es otro error más de los fanáticos negacionistas de habla hispana, puesto que esta declaración es mucho más parecida a la que, según un artículo de la revista de noticias estadounidense Time, publicado el 17 de enero de 1949, hizo sobre el mismo asunto el coronel Willis M. Everett Jr., defensor de los acusados en el juicio de Malmedy:

Para obtener las confesiones, los equipos acusatorios de los Estados Unidos habían mantenido a los acusados alemanes en confinamiento oscuro y solitario en raciones [condiciones] cercanas a la inanición hasta por seis meses; habían aplicado diversas formas de tortura, incluida la introducción de fósforos ardientes bajo las uñas de los prisioneros; habían administrado palizas que resultaron en mandíbulas y brazos rotos y testículos lesionados permanentemente.

Cita Original:

to extort confessions, U.S. prosecution teams had kept the German defendants in dark, solitary confinement at near starvation rations up to six months; had applied various forms of torture, including the driving of burning matches under the prisoners fingernails; had administered beatings which resulted in broken jaws and arms and permanently injured testicles.[13]

Lo que sí se atribuye a van Roden en casi todos los círculos negacionistas que se pueden encontrar en la web –tanto en español como en inglés, aunque más que nada en estos últimos–, es un texto titulado American Atrocities in Germany, publicado por el diario norteamericano The Progressive en febrero de 1949 y supuestamente acreditado por el mismísimo juez de Pennsilvania. Sergey Romanov, bloguero de Holocaust Controversies, nos invita a ver cómo los negacionistas más conocidos suelen emplear el texto referido para mantener sus tesis:

Pero el meme [se refiere al texto de The Progressive] es usado no sólo por payasos en internet. Más fuentes «serias» lo citan como si fuera un hecho comprobado. Germar Rudolf, escribiendo bajo el seudónimo de «Manfred Köhler», insiste en su artículo «El valor del testimonio y las confesiones con respecto al Holocausto» que «… los estadounidenses extorsionaron las confesiones de los acusados ​​… los métodos utilizados fueron [una lista de los métodos supuestamente usados que terminan en] testículos aplastados». Robert Faurisson, en una carta al Journal of Historical Review, cita al abogado no tan honesto de Manstein, Paget, quien afirmó que la Comisión de Investigación de Simpson «informó, entre otras cosas, que de los 139 casos que habían investigado, 137 tenían destruidos sus testículos de forma permanente por patadas recibidas del Equipo de Investigación de Crímenes de Guerra Estadounidenses». Carlo Mattogno repite el meme en Intervista sull’olocausto, en Mi entrevista prohibida sobre el Holocausto y en «El mito del exterminio de los judíos: Parte II». Richard Harwood repite la afirmación en ¿Se mueren seis millones realmente? y Roger Garaudy en Los mitos fundadores del Israel moderno. Arthur Butz en El engaño del siglo XX y Serge Thion en la verdad histórica o la verdad política.

Cita Original:

But the meme is used not only by online clowns. More «serious» sources quote it as if it were a proven fact. Germar Rudolf, writing under pseudonym «Manfred Köhler», insists in his article «The Value of Testimony and Confessions Concerning the Holocaust» that «… Americans extorted confessions from accused persons …  the methods used were [a list of allegedly used methods ending in] crushed testicles». Robert Faurisson, in a letter to the Journal of Historical Review, quotes Manstein’s not quite honest lawyer Paget, who claimed that the Simpson Inquiry Commission «reported among other things that of the 139 cases they had investigated, 137 had their testicles permanently destroyed by kicks received from the American War Crimes Investigating Team». Carlo Mattogno repeats the meme in Intervista sull’olocausto, in My Banned Holocaust Interview and in «The Myth of the Extermination of the Jews: Part II». The claim is repeated by Richard Harwood in Did Six Million Really Die? and by Roger Garaudy in The Founding Myths of Modern Israel, by Arthur Butz in The Hoax of the Twentieth Century and by Serge Thion in Historical Truth or Political Truth?[14]

David Irving incluso presenta el artículo completo en su página web, y entre las afirmaciones más sensacionales contenidas en éste –recuérdese, supuestamente hechas por van Roden–, se encuentran:

Investigadores AMERICANOS en el Tribunal de los EE. UU. en Dachau, Alemania, usaron los métodos siguientes para obtener confesiones: Palizas y apaleamientos brutales. Arrancar dientes y romper mandíbulas. Juicios simulados. Confinamiento solitario. Actuación de impostores como sacerdotes. Raciones muy limitadas. Privación de servicios espirituales. Promesas de absolución.

[…]

La prohibición americana de evidencias basadas en declaraciones oídas ha sido suspendida. Se admitieron testimonios de segunda y tercera mano… Perl dijo al tribunal, «Teníamos un caso difícil de tratar y tuvimos que usar métodos persuasivos». Admitió ante el tribunal que los métodos persuasivos incluyeron varios «expedientes, incluyendo algo de violencia y juicios simulados». Ulteriormente dijo al tribunal que los casos se basaban en declaraciones obtenidas por tales métodos.

[…]

Nuestros investigadores ponían una capucha negra en la cabeza del acusado y entonces le golpeaban en la cara con guantes, le daban patadas y lo golpeaban con porras de caucho. Muchos de los acusados alemanes tenían los dientes arrancados. Algunos tenían las mandíbulas rotas.

Todos menos dos de los alemanes, en los 139 casos que nosotros investigamos, habían sido golpeados en los testículos más allá de cualquier reparación).

Perl admitió el uso de juicios simulados y los métodos persuasivos incluyendo violencia y dijo que el tribunal era libre de decidir el peso de considerar la evidencia así recibida. Pero todos la aceptaron.

[…]

A veces un prisionero que rehusaba firmar era llevado a un cuarto pobremente iluminado, donde un grupo de investigadores civiles, vistiendo uniformes del Ejército de los EE. UU. estaban sentados alrededor de una mesa negra con un crucifijo en el centro y dos velas ardiendo, una en cada lado. «Usted tendrá su juicio americano ahora» fue dicho al acusado.

El falso tribunal pronunció una falsa sentencia de muerte. Entonces al acusado le fue dicho, «Usted será ahorcado en unos días, en cuanto el general apruebe esta sentencia: pero entretanto firme esta confesión y podremos conseguir su absolución». Algunos todavía no firmarían.

Cita Original:

AMERICAN investigators at the U. S. Court in Dachau, Germany, used the following methods to obtain confessions: Beatings and brutal kickings. Knocking out teeth and breaking jaws. Mock trials. Solitary confinement. Posturing as priests. Very limited rations. Spiritual deprivation. Promises of acquittal.

[…]

The American prohibition of hear-say evidence had been suspended. Second and third-hand testimony was admitted… Perl told the court, «We had a tough case to crack and we had to use persuasive methods» He admitted to the court that the persuasive methods included various «expedients, including some violence and mock trials» He further told the court that the cases rested on statements obtained by such methods.

[…]

Our investigators would put a black hood over the accused’s head and then punch him in the face with brass knuckles, kick him, and beat him with rubber hose. Many of the German defendants had teeth knocked out. Some had their jaws broken.

All but two of the Germans, in the 139 cases we investigated, had been kicked in the testicles beyond repair. This was Standard Operating Procedure with American investigators.

Perl admitted use of mock trials and persuasive methods including violence and said the court was free to decide the weight to be attached to evidence thus received. But it all went in.

[…]

Sometimes a prisoner who refused to sign was led into a dimly lit room, where a group of civilian investigators, wearing U. S. Army uniforms were seated around a black table with a crucifix in the center and two candles burning, one on each aide. «You will now have your American trial» the defendant was told.

The sham court passed a sham sentence of death. Then the accused was told, «You will hang in a few days, as soon as the general approves this sentence: but in the meantime sign this confession and we can get you acquitted» Some still wouldn’t sign.[15]

Para poner la situación un poco más en contexto, es necesario aclarar que Edward van Roden, junto con Gordon Simpson y Charles Lawrence, era parte de la comisión Simpson creada por el general de la armada norteamericana, Kenneth Royall[16], para investigar las denuncias de tortura hacia los acusados de la Waffen-SS[17] hechas por Everett durante el juicio de Malmedy; lo que provocó, por otro lado, que 12 ejecuciones de varios de estos demandados quedaran suspendidas en tanto la investigación tenía lugar.

La comisión Simpson, desde una oficina en Múnich, hizo averiguaciones por seis semanas, en las que examinó 65 juicios de criminales de guerra alemanes en los que se habían dictado 291 sentencias de muerte; 152 ya ejecutadas, en contra de nazis juzgados en Dachau, y 139 en espera, en contra de miembros del personal del campo de concentración de Dachau, soldados de las SS acusados de disparar a prisioneros de guerra en Malmedy y civiles acusados de matar a pilotos aliados derribados en misiones de bombardeo. El informe final de van Roden, Simpson y Lawrence recomendó, el 6 de enero de 1949, que 29 de los 139 casos pendientes de pena de muerte –incluidas los 12 de Malmedy– fueran conmutados a cadena perpetua[18].

Fue después del reporte de la comisión Simpson que se publicó el mencionado artículo en The Progressive, lo que, junto a los esfuerzos del coronel Everett por detener la ejecución de sus defendidos[19] y publicaciones de otros periódicos, críticas hacia la actuación de los fiscales americanos en el juicio en cuestión[20], llevó al senador republicano William Langer a ingresar en la corte suprema estadounidense, la petición de habeas corpus[21] que Everett había solicitado antes del informe de la comisión establecida por Royall y que hasta ese momento había permanecido estancada. Esto finalmente daría lugar a la creación, el 29 de marzo de 1949, del subcomité dirigido por Baldwin. Vale decir también que justo antes de que la comisión Baldwin fuera elegida, el general Lucius D. Clay[22] había conmutado otras 6 penas de muerte del juicio de Malmedy –lo que hacía un total de 18 penas conmutadas–.[23]

La comisión compuesta por Baldwin, Hunt y Kefauver, antes de elaborar su informe sobre el asunto de las torturas en los juicios de Malmedy y exponerlo en octubre, llevó a cabo una investigación en la que: celebraron audiencias durante abril, mayo, junio y septiembre; examinaron a 108 testigos –incluyendo a los acusados nazis–; y escucharon el testimonio tanto de éstos como el de sus abogados y los de los fiscales, jueces, oficiales encargados de revisar expedientes, líderes religiosos y otras personas integrantes de alguna forma del proceso –sin dejar de lado por supuesto a los integrantes de la comisión Simpson–. También mandó a que médicos y dentistas estadounidenses realizaran exámenes físicos completos a quienes denunciaban haber recibido maltratos físicos y hasta lesiones permanentes; y solicitó asesoramiento y asistencia a juristas norteamericanos con conocimiento en tribunales y comisiones militares.

Ahora bien, muy apegados al concepto que los determina, los negacionistas, al referirse al artículo del diario progresista de noticias –ése que se supone fue escrito por van Roden–, exhiben una total ignorancia –tal vez fingida, tal vez no– de todas las averiguaciones hechas por el subcomité Baldwin, que le permitieron llegar a la conclusión de que en el juicio de Malmedy, las denuncias de tortura carecían de fundamento. Particularmente pasan por alto lo que, en varias de las audiencias, Simpson y van Roden declaran sobre la investigación que ellos habían llevado a cabo y, en el caso del último, sobre el controversial texto en The Progressive.

En la audiencia del 29 de abril, por ejemplo:

Sr. CHAMBERS. Hoy en el examen de otros testigos y en algunas de las historias impresas basadas en el informe Simpson, se hace referencia al hecho de que un porcentaje bastante sorprendente: creo que de 139 casos, a todos los alemanes menos 2 se les habían dañado los testículos sin posibilidad de reparación. ¿Dónde encontraste la evidencia sobre eso?

Sr. SIMPSON. Ninguna en absoluto.

Sr. CHAMBERS. ¿Hubo cargos hechos al efecto?

Sr. SIMPSON. No; no se realizó ningún reclamo a tal efecto en ninguno de los registros que inspeccionamos, y tratamos diligentemente de encontrarlos.

Senador MCCARTHY. Un segundo. ¿Leíste la declaración jurada del coronel Everett, juez?

Sr. SIMPSON. Sí.

Senador MCCARTHY. Usted dice que no se hizo ningún reclamo. ¿Leíste eso antes de conducir tu investigación?

Sr. SIMPSON. Supongo que tienes razón. Soy demasiado amplio cuando digo que no se hizo ningún reclamo. Me gusta separar entre el reino de la acusación y el reino de la prueba. Quiero decir que no encontré ninguna prueba de eso.

Cita Original:

Mr. CHAMBERS[24]. Today in the examination of other witnesses and in some of the printed stories based on the Simpson report, there is reference made to the fact that a rather surprising percentage – I think out of 139 cases all but 2 of the Germans had their testicles damaged beyond repair. Where did you find the evidence on that?

Mr. SIMPSON. None at all.

Mr. CHAMBERS. Were there charges made to that effect?

Mr. SIMPSON. No; no claim was made to that effect in any of the records we inspected, and we diligently tried to find them.

Senator MCCARTHY. Just a second. Did you read Colonel Everett’s affidavit, Judge?

Mr. SIMPSON. Yes.

Senator MCCARTHY. You say there was no claim made. You read that before you conducted your investigation?

Mr. SIMPSON. I suppose you are correct. When I say no claim was made, I am too broad in that. I like to separate between the realm of allegation and the realm of proof. I want to say I found no proof of that.[25]

En la audiencia del 4 de mayo:

Senador MCCARTHY. Sí. ¿Estoy en lo cierto al decir que encontró evidencia que indica que un número considerable de los hombres condenados a morir estaban paralizados al menos en cierta medida debido a que les habían pateado los testículos?

Juez VAN RODEN. Encontramos que así sea. Pero he visto algunos de los artículos en los periódicos y algunos fueron exagerados. Leí uno el otro día diciendo que todos menos dos de los hombres habían sido heridos de por vida. No encontramos eso.

Senador MCCARTHY. Pero usted encontró …

Juez VAN RODEN. Que algunos de ellos habían sido lesionados en los testículos. No pudimos averiguar cuántos.

Cita Original:

Senator MCCARTHY. Yes. Am I correct in saying that you did find evidence to indicate that a sizable number of those men sentenced to die were crippled to at least some extent because of having been kicked in the testicles?

Judge VAN RODEN. We found that to be so. But I have seen some of the articles in the papers and some were exaggerated. I read one the other day saying that all but two of the men had been injured for life. We did not find that.

Senator MCCARTHY. But you found…

Judge VAN RODEN. That some of them had been injured in their testicles. We could not find out how many.[26]

Más tarde este mismo día:

Senador BALDWIN. En su declaración hace algún tiempo, realizada en febrero de 1949, usted dijo que los investigadores estadounidenses de la Corte de los Estados Unidos en Dachau, Alemania, utilizaron los siguientes métodos para obtener confesiones: golpes y patadas brutales. ¿Qué evidencia nos puedes contar que haya de eso?

Juez VAN RODEN. La única evidencia que puedo recordar fue de lo que nos habló la persona que vino antes que nosotros, y las peticiones que se presentaron, y supongo que el coronel Everett, por supuesto, nos habló y nos contó lo que sabía, y él me presentó: piense, dos declaraciones juradas que tuvo mientras estuvo en Washington, ya sea antes o después de esa fecha. No puedo recordar las historias específicas para cada una de esas varias cosas, pero aprendimos eso en el curso de nuestra investigación allá.

Cita Original:

Senator BALDWIN. In your statement sometime ago that was made in February 1949, you said American investigators of the United States Court in Dachau, Germany, used the following methods to obtain confessions: Beating and brutal kickings. What evidence can you tell us there was of that?

Judge VAN RODEN. The only evidence I can recall was what the person who came before us talked to us about, and the petitions that were filed, and I suppose Colonel Everett, of course, spoke to us and told us what he knew, and he presented, I think, two affidavits he had while in Washington, either then or before that time. I cannot remember the specific stories for each of those various things, but we learned that in the course of our investigation over there.[27]

Y sobre el artículo en The Progressive, aún el 4 de mayo:

Senador HUNT. Juez Van Roden, tengo ante mí una revista conocida como The Progressive, creo que se llama.

Juez VAN RODEN. He visto eso.

Senador HUNT. La que contiene, supongo, un artículo escrito por usted, al menos lo acredita, y eso hace algunos cargos bastante serios, muy serios y directos, y me gustaría hacerle algunas preguntas con referencia a la fuente de su Información para realizar los cargos.

Juez VAN RODEN. Antes de que lo haga, senador, quiero que esto se haga definitivamente de manera oficial. No escribí ese artículo. Hice una charla en una reunión del Rotary club en nuestro condado y un caballero que estaba allí tomó algunas notas de la charla, y entiendo que se supone que es una condensación de las cosas, algunas de las cosas que dije en la reunión de ese Rotary club. El caballero que realmente escribió ese artículo, en realidad es su autor, me dijo por teléfono que debía tener una firma. No sabía a qué se refería, créanlo o no, caballeros. Entonces me sobresalté al recibir una copia de ese artículo como su autor. No soy el autor de ese artículo.

Senador HUNT. Permítame preguntarle, Juez, después de haber leído el artículo, ¿le gustaría decir que las declaraciones que contiene son declaraciones hechas por usted, o son declaraciones incorrectas que se le atribuyen?

Juez VAN RODEN. Bueno, algunas son correctas y otras no son correctas.

Senador HUNT. Juez, en su informe del 6 de enero de 1949, que firmó junto con el coronel Simpson y el coronel Charles W. Lawrence, aparece este párrafo: No hubo un uso general o sistemático de métodos impropios para asegurar evidencia de procesamiento para el uso en los juicios. Ahora, ¿esa declaración refleja su posición como miembro de la junta?

Juez VAN RODEN. Yo diría que sí, tal como se indica.

Cita Original:

Senator HUNT. Judge Van Roden, I have here before me a magazine known as The Progressive, I believe it is called.

Judge VAN RODEN. I have seen that.

Senator HUNT. Which carries, I presume, a written article by you, at least it accredits the article to you, and that makes some rather serious, very serious and direct charges, and I would like to ask you some questions with reference to the source of your information for making those charges.

Judge VAN RODEN. Before you do so, Senator, I want this to be made very definitely of record. I did not write that article. I had made a talk at a Rotary Club meeting in our county and a gentleman who was there took some notes on the talk, and I understand that is supposed to be a condensation of the things, some of the things that I said at that Rotary Club gathering. The gentleman who actually did write that article, actually is the author of it, telephoned to me that it was to have a byline. I did not know what a byline was, believe it or not, gentlemen. Then I was startled by receiving a copy of that as the author of that article. I am not the author of that article.

Senator HUNT. Let me ask you, Judge, after having read the article, would you like to say that the statements in there are statements made by you, or are they incorrect statements attributed to you?

Judge VAN RODEN. Well, some are correct and some are not correct.

Senator HUNT. Judge, in your report of January 6, 1949, which you signed along with Colonel Simpson and Col. Charles W. Lawrence, this paragraph appears: There was no general or systematic use of improper methods to secure prosecution evidence for the use at the trials. Now, does that statement reflect your position as a member of the board?

Judge VAN RODEN. I would say so as stated therein.[28]

Van Roden es incluso más categórico sobre su posición respecto al artículo que se le atribuía en la audiencia del 5 de mayo:

Ahora, en el siguiente párrafo donde dice «Todos menos dos de los alemanes, en los 139 casos que investigamos, habían sido pateados en los testículos más allá de la reparación», no dije eso. Lo que dije fue que todos menos dos fueron recomendados para conmutar a cadena perpetua, y los otros dos para otras sentencias. No sé cuántos escuchamos o cuántos pueden o no haber sido pateados en los testículos. Supimos que algunos lo habían sido, pero esa cifra es absolutamente errónea. No sé cuántos fueron pateados o maltratados en los testículos.

Cita Original:

Now, in the next paragraph where it says «All but two of the Germans, in the 139 cases we investigated, had been kicked in the testicles beyond repair» I did not say that. What I said was that all but two were recommended for commutation to life imprisonment, and the other two for other sentences. I do not know how many we heard or how many may or may not have been kicked or kneed in the testicles. We learned some had been but that figure is absolutely wrong. I do not know how many were kicked or abused in the testicles.[29]

Luego, el 3 de junio nos dice:

Sr. CHAMBERS. Ahora, lo que intentaba averiguar de usted era que si en su opinión, los investigadores estadounidenses adoptaron como procedimiento operativo estándar, la costumbre de patear a las personas en sus testículos con el fin de obtener confesiones.

Juez VAN RODEN. No; No lo creo.

Sr. CHAMBERS. Y si lo hubiera atrapado en ese momento, lo habría eliminado.

Juez VAN RODEN. Puedo resumirlo, en respuesta a su pregunta, y decir esto: las eliminaciones en The Progressive que les he dicho, en la audiencia anterior, aún digo que se deben eliminar y que no se me deben atribuir, y esas mismas afirmaciones, ya sea con las mismas palabras o con el mismo significado, si aparecen en algún artículo de prensa anterior, ellas están por este medio repudiadas por mí, y deberían eliminarse, y si no se eliminan, si una de las que ha mencionado aquí se pasó por alto y no se eliminó, todo lo que puedo explicar es que se debe a lo repentino de este asunto, cuando este artículo llegó a mí un sábado en la mañana, cuando intenté comunicarme con ellos por teléfono, no pude, tuve muchas dificultades, finalmente conseguí a Finucane y creo que fue esa misma mañana, 18 de diciembre debe haber sido, si era un Sábado o no lo puedo decir desde el calendario.

Cita Original:

Mr. CHAMBERS. Now, what I was trying to find out from you was this matter of whether or not in your opinion American investigators adopted a standard operating procedure, the custom of kicking people in their testicles for the purpose of getting confessions.

Judge VAN RODEN. No; I do not believe so.

Mr. CHAMBERS. And if you had caught that at the time you would have deleted it.

Judge VAN RODEN. I may summarize it, in answer to your question, and say this: The deletions in the Progressive that I have told you. about at the previous hearing, I still say should be deleted, and they should not be attributed to me, and those same averments, either in the same words or meaning the same thing, if they appeared in any previous press release, they are hereby repudiated by me, and should be deleted, and if they were not deleted, if one that you have mentioned here was overlooked and not deleted, all I can explain that is due to the fact of the suddenness of this matter, when this release came to me on a Saturday morning, when I tried to get them on the telephone I could not, had a lot of difficulty, finally got Finucane, and I think it was that same morning, December 18 it must have been whether it was a Saturday or not, I can tell from the calendar.[30]

Y a pesar de que van Roden admite que encontraron a algunos acusados nazis que habían sido golpeados en los testículos, su colega Simpson se muestra un tanto en desacuerdo con él en el siguiente testimonio:

Senador BALDWIN. ¿Podría decirnos, juez, en ese momento lo que encontró en el caso Malmedy con referencia a los abusos de los presos o cualquier cosa de la que se hubiera queja?

Sr. SIMPSON. No encontramos pruebas de abuso físico. Encontramos pruebas suficientes de estos métodos impropios a los que me he referido, para satisfacerme personalmente, de que, aunque estaba convencido de que el registro justificaba los hallazgos de culpable, no quería ver a nadie colgado en un procedimiento que tenía el defecto de una investigación incorrecta; por lo que se recomendó el indulto, no porque no pensáramos que los hombres eran culpables, sino porque no aprobamos los procedimientos por los cuales se investigaron los casos.

Cita Original:

Senator BALDWIN. Could you tell us, judge, at that point what you found in the Malmedy case with reference to the abuses of any prisoners or anything that was complained of?

Mr. SIMPSON. We found no proof of physical abuse. We found proof enough of these improper methods to which I have referred, to satisfy me personally, that even though I was convinced that the record warranted the findings of guilty, I didn’t want to see anybody hung in a procedure which had the blemish in it of that improper investigation; and so clemency was recommended, not because we didn’t think the men were guilty, but because we didn’t approve the procedures by which the cases were investigated.[31]

Finalmente, el contenido resumido del informe de la comisión compuesta por Simpson, Lawrence y van Roden, sobre las acusaciones de tortura en los juicios de Malmedy, y firmado por los tres, es el siguiente:

En base al examen realizado y la información adicional de otras fuentes, incluidas las entrevistas con personas vinculadas de diversas maneras con el programa de crímenes de guerra (Tab E), la opinión de los abajo firmantes es la siguiente:

(a) Las sentencias de muerte confirmadas no ejecutadas resultantes de los juicios por crímenes de guerra de Dachau se basan en registros que […] reflejan que los juicios son esencialmente justos.

(b) No hubo un uso general o sistemático de métodos impropios para asegurar pruebas de enjuiciamiento para su uso en los juicios.

(c) Excepto en los casos de los veintinueve presos a los que se hace referencia en la pestaña H, no se percibe ningún motivo por el cual no se deben ejecutar las condenas a muerte en estudio, todas las cuales se impusieron para participar en el asesinato.

Cita Original:

Based upon the examination made and additional information from other sources, including interviews with persons connected in varying ways with the war crimes program (Tab E), it is the opinion of the undersigned that:

(a) The unexecuted confirmed death sentences resulting from the Dachau war crimes trials are based upon records which […] reflect that the trials mere essentially fair.

(b) There was no general or systematic use of improper methods to secure prosecution evidence for use at the trials.

(c) Except as to the cases of the twenty-nine prisoners referred to in Tab H, no reason is perceived why the death sentences under consideration, all of which were imposed for participation in murder, should not be executed.[32]

En estas audiencias se demostró que el controversial artículo de The Progressive fue escrito en realidad por James Finucane, un activista contra la guerra que había obtenido la información utilizada de Rudolf Aschenauer, abogado alemán que defendió a cientos de criminales de guerra nazis. Finucane había escuchado a van Roden en una reunión pública y le había preguntado luego si podía usar su nombre en el título de un artículo; van Roden accedió.

Incluso aunque las audiencias dirigidas por el subcomité Baldwin no rebatieran una y otra vez el contenido del artículo de The Progressive –véase a este respecto el informe de los exámenes médicos realizados a los acusados durante la investigación del subcomité[33]–, un análisis con suficiente atención del mismo puede llegar a desvelar su poca o nula verosimilitud. No es nada coherente ni creíble, por ejemplo, que van Roden haya dicho en una parte del artículo que los investigadores causaron mediante patadas un daño irreparable en los testículos de 137 hombres y que éste era el procedimiento estándar para obtener confesiones, y que después afirme en otra parte que no encontró una conspiración general para obtener evidencias de forma inadecuada y que, con excepción de los 29, no vio ninguna razón por la que las otras sentencias de muerte no debieran llevarse a cabo:

Nuestro informe final sobre estos juicios ha sido entregado al secretario del Ejército Royall. A pesar de los muchos casos como los que he descrito, no encontramos una conspiración general para obtener evidencia de manera incorrecta. Con la excepción de 29 casos, no vimos ninguna razón por la cual las ejecuciones no debieran llevarse a cabo. Para los otros 110, había suficientes pruebas competentes de otras fuentes para justificar la pena de muerte, excluyendo las pruebas obtenidas en tercer grado.

Cita Original:

Our final report on these trials has been turned over to Secretary of the Army Royall. In spite of the many instances like those I have described. we found no general conspiracy to obtain evidence improperly. With the exception of 29 cases, we saw no reason why the executions should not be carried out. For the 110 others, there was sufficient competent evidence from other sources to warrant the death penalty, exclusive of the evidence obtained by the third-degree.[34]

Asimismo, y todavía basándonos únicamente en el contenido del artículo en cuestión, resulta por completo disparatado e ilógico pretender deslegitimar todos los juicios de Núremberg a partir de éste, pues claramente ni siquiera invalida de forma literal los juicios de Malmedy, y mucho menos exculpa de ningún crimen a ningún nazi juzgado; más bien –y lo que es peor para los negacionistas– llega a culpar a los dirigentes del tercer Reich de los crímenes en los campos de concentración:

Después de esta investigación, y después de hablar con todos, no creo que el pueblo alemán supiera lo que estaba haciendo el gobierno alemán. Estoy convencido de que la población alemana no tenía idea de los crímenes diabólicos que el archiemigo, [Heinrich] Himmler, estaba cometiendo en los campos de concentración. De las atrocidades que aprendimos, él debe haber sido el príncipe de los demonios.

Cita Original:

After this investigation, and after talking to all sides, I do not believe that the German people knew what the German Government was doing. I am convinced the German populace had no idea what diabolical crimes that arch-fiend, [Heinrich] Himmler, was committing in the concentration camps. From the atrocities we learned about, he must have been the very prince of devils.[35]

Todo lo dicho hasta este punto refuta también otra declaración atribuida a van Roden en el artículo web Reconsidering the Nuremberg Trials publicado en la página del negacionista Committee for Open Debate on the Holocaust (CODOH)y obtenido –según ellos, pues me ha resultado bastante difícil de confirmar–, de la obra: Dönitz at Nuremberg: A Reappraisal, de Harold Keith Thompson Jr. y Henry Strutz:

Uno de los incidentes más vergonzosos relacionados con los juicios por crímenes de guerra tiene que ver con las investigaciones y la preparación de los casos para el juicio. Los registros de los juicios que examinó nuestra Comisión revelaron que una gran mayoría de los investigadores oficiales, empleados por el gobierno de los Estados Unidos para obtener pruebas y localizar a los acusados, eran personas con una antipatía preconcebida por estos extranjeros enemigos, y su conducta fue tal que se recurrió a una serie de métodos ilegales, injustos y crueles, ya la coacción para asegurar las confesiones de culpabilidad y las acusaciones de los acusados contra otros acusados. De hecho, en el caso Malmedy, la única evidencia ante el tribunal, en la que se basaron las condenas y sentencias, consistió en las declaraciones y el testimonio de los propios acusados. El testimonio de un acusado contra otro fue asegurado por subterfugios, falsas promesas de inmunidad y por simulacros de juicios y amenazas.

Cita Original:

One of the most shameful incidents connected with the War Crimes Trials prosecutions has to do with the investigations and the preparation of the cases for trial. The records of trials which our Commission examined disclosed that a great majority of the official investigators, employed by the United States Government to secure evidence and to locate defendants, were persons with a preconceived dislike for these enemy aliens, and their conduct was such that they resorted to a number of illegal, unfair, and cruel methods and duress to secure confessions of guilt and to secure accusations by defendants against other defendants. In fact, in the Malmedy case, the only evidence before the court, upon which the convictions and sentences were based, consisted of the statements and testimony of the defendants themselves. The testimony of one defendant against another was secured by subterfuge, false promises of immunity, and by mock trials and threats.[36]

Me pregunto de dónde habrá sacado esta información el escritor de este artículo y por qué es tan complicado encontrar a otro negacionista que nos lo diga.

Imagen 1. Cadáveres de soldados estadounidenses en Baugnez[37]

Conspiración de interrogadores

Al mejor estilo hispano-negacionista, metapedia y sus prosélitos alegan también que los «procedimientos de interrogación americanos» en los juicios de Núremberg, para «averiguar el exterminio judío» fueron llevados a cabo por hombres provenientes de esta etnia, indicando al mismo tiempo que tal hecho es deducible de sus nombres y que ello prueba la farsa de todo el proceso. Señalan a este respecto a: Burton F. Ellis, Raphael Schumacker, Robert E. Byrne, William R. Perl, Morris Ellowitz, Harry W. Thon, Josef Kirschbaum y a Abraham H. Rosenfeld.

Por enésima vez, de forma repudiable estos individuos utilizan información sesgada para sostener sus planteamientos, dado que los mencionados fiscales, interrogadores y asistentes sólo participaron en el juicio de la masacre de Malmedy y, probablemente, algunos de ellos también en otros de los procesos de Dachau. De modo que es un monumental disparate señalarlos como los interrogadores de los procesos de Núremberg y/o los encargados de «averiguar el exterminio judío». La única responsabilidad de envergadura que quizá tuvieron fue la de demostrar la culpabilidad de los acusados en Malmedy, fuera de esto, sus nombres no son relevantes para nada en la historia de los procesos de Núremberg. En este orden de ideas, ninguna fuente oficial de la historia ha utilizado jamás alguna evidencia aportada por ellos para avalar el holocausto ni los crímenes nazis en general. Por otro lado, nunca nadie ha expuesto hasta ahora ninguna evidencia específica que, echando por tierra la conclusión del subcomité Baldwin, muestre que alguno de estos personajes obtuvo declaraciones inculpatorias, de los acusados en el juicio de Malmedy, a través de métodos ilegales y aborrecibles. En el mejor de los casos para el negacionismo, esto es aún un tema de debate.   

Lo que no se puede negar, pese a todo lo dicho, es que resulta en extremo cuestionable que se haya elegido –de acuerdo con la mayoría de las fuentes que he podido consultar, y con excepción, quizá, del coronel Burton F. Ellis–, a judíos y/o simpatizantes activos del movimiento sionista internacional para determinar la culpabilidad de soldados que de alguna manera tenían responsabilidad por el holocausto. Aunque las pruebas que hay hasta ahora digan lo contrario, y si bien ello no mengue de ninguna manera la culpa de los demandados, no parecería extraño a nadie que estos interrogadores y fiscales no desearan aplicar justicia tanto como vengarse de los soldados nazis, y que, por supuesto, los hayan torturado. A todas luces, éste es otro de esos hechos que pone en tela de juicio la «imparcialidad» de los procesos de Núremberg.

La tortura de Julius Streicher

Con la intención de seguir «mostrando» que los acusados de los juicios de Núremberg fueron torturados hasta el cansancio por los viles aliados, los negadores de la shoah saltan, sin decirlo, de los juicios de Malmedy al juicio principal dirigido por el IMT para, basándose en una declaración de abril de 1946 ante el tribunal y en una carta dada a su abogado defensor, Hans Marx, hablar de un Julius Streicher que sufrió las peores torturas de parte de soldados norteamericanos negros:

Dos negros me desnudaron y me rasgaron la camisa en dos. Me quedé solo con mis pantalones. Estando esposado, no pude levantarlos cuando se cayeron. Así que ahora estaba desnudo. ¡Cuatro días! Al cuarto día, estaba tan frío que mi cuerpo estaba adormecido. No podía escuchar nada. Cada dos a cuatro horas (¡incluso en la noche!) Los negros vinieron bajo el mando de un hombre blanco y me golpearon. Quemaduras de cigarrillos en los pezones. Dedos metidos en las cuencas de los ojos. Las cejas y el pelo del pecho se retiraron. Los genitales golpeados con un látigo. Testículos muy hinchados. Me escupían en la «boca abierta», y cuando me negaba a abrirla, me arrancaban las mandíbulas con un palo y me escupían. Golpeado con un látigo: zanjas hinchadas, de color azul oscuro por todo el cuerpo… ¡Fotografiado desnudo! Burlado al usar un viejo abrigo militar con el que me rodeaban.

Cita Original:

Two niggers undressed me and tore my shirt in two. I kept only my pants. Being handcuffed, I could not pull them up when they fell down. So now I was naked. Four days! On the fourth day, I was so cold that my body was numb. I couldn’t hear anything. Every two – four hours (even in the night!) Niggers came along under command of a white man and hammered at me. Cigarette burns on the nipples. Fingers gouged into eye-sockets. Eyebrows and chest hair pulled out. Genitals beaten with an ox whip. Testicles very swollen. Spat at. «Mouth open» and was spat into. When I refused to open, my jaws were pried apart with a stick and my mouth spat into. Beaten with a whip – swollen, dark-blue whelps all over the body… Photographed naked! Jeered at wearing an old army greatcoat which they hung round me.[38]

En su conveniente ambigüedad, los negacionistas normalmente no dicen que: de acuerdo con el propio Streicher, estas supuestas torturas a las que fue sometido no sucedieron durante los juicios, sino luego de su captura, mientras permanecía recluido en Frisinga; ni que en su declaración de abril de 1946 ante el IMT, cuando estaba contando cómo fue maltratado por los soldados americanos durante su estancia en la mencionada localidad, también indicó lo bien que se habían portado con él sus vigilantes judíos[39] en las prisiones posteriores; lo que, junto a otras afirmaciones similares, viene a ser una evidencia de que en el juicio principal de Núremberg los demandados no fueron lesionados o lastimados de alguna forma.

Como es fácil deducir, las denuncias de Streicher por tortura durante su estancia en Frisinga, independientemente de si éstas en verdad sucedieron o no, eran irrelevantes para su juicio, y así bien lo determinó el tribunal el 30 de abril de 1946; mismo día en que el fiscal Robert H. Jackson pidió eliminar las acusaciones referidas del registro del proceso contra el acusado nazi[40], cosa que el tribunal aceptó seguramente para no tener que llevar a cabo una investigación al respecto, y con la que Hans Marx estuvo por completo de acuerdo, afirmando la irrelevancia de éstas para la defensa: «I understand. I would like to say, from the point of view of the Defense, that I agree that these passages be expunged from the record, because I am of the opinion that they are in no way relevant for the defense of the defendant»[41] (Entiendo. Me gustaría decir, desde el punto de vista de la Defensa, que estoy de acuerdo en que estos pasajes se eliminen del registro, porque opino que no son de ninguna manera relevantes para la defensa del acusado).

Ante la patente intrascendencia de las denuncias de tortura hechas por Streicher, corroborada incluso por el abogado defensor que él mismo eligió[42], la única explicación que suelen dar los negacionistas –especialmente los hispanohablantes– es que tanto Marx como los otros estaban confabulados en contra del expropagandista nazi, planteamiento del que por supuesto no exhiben ninguna evidencia concreta. En este sentido, en no pocos sitios web negacionistas se encuentran alegatos disparatados de que el aludido abogado defensor era judío y de que su participación en el proceso de Streicher había sido determinada por el tribunal[43].

Es bastante posible que Streicher sí haya sido maltratado por soldados americanos mientras estaba cautivo antes de su juicio en Núremberg –aunque, dado el excentricismo de este personaje, también es probable que sus denuncias hayan sido exageradas o inventadas–, y aun discutible si su sentencia de muerte fue en realidad una decisión justa o no; en todo caso, esto está lejos de poner en duda el holocausto y, en menor medida, de ser una prueba de que los juicios de Núremberg fueron una farsa.

Imagen 2. Julius Streicher en el juicio principal de Núremberg[44]

[1] Scrapbookpages. Auschwitz-Birkenau History of a man-made Hell. https://www.scrapbookpages.com/AuschwitzScrapbook/History/Articles/DeathStatistics.html.

[2] Llevado a cabo entre mayo y julio de 1946 en el antiguo campo de concentración de Dachau para juzgar a los soldados alemanes de las Waffen-SS acusados de la masacre de Malmedy del 17 de diciembre de 1944. Ésta se refiere a la ejecución de 84 prisioneros de guerra estadounidenses desarmados por sus captores alemanes en la Segunda Guerra Mundial.

[3] Alerta Digital. La Farsa de Núremberg. http://www.alertadigital.com/2014/09/05/la-farsa-de-nuremberg/.

[4] Metapedia. Juicios de Núremberg; Irregularidades. https://es.metapedia.org/wiki/Juicios_de_N%C3%BAremberg

[5] Harvard University Press. Finding «Fake News» in History (2017). https://harvardpress.typepad.com/hup_publicity/2017/07/finding-fake-news-in-history-steven-remy-malmedy-massacre.html.

[6] Gabriel Schoenfeld; prensa digital: the weekly standard. Remember Malmedy. https://www.weeklystandard.com/gabriel-schoenfeld/remember-malmedy.

[7] Ídem.

[8] Ídem.

[9] Freda Utley. Malmedy and McCarthy (1954). http://www.fredautley.com/malmedy.htm.

[10] Steven Remy; prensa digital: The Wire. The Malmedy Trial: How the Truth Trumped Fake Torture Stories (2017). https://thewire.in/history/malmedy-trial-truth-trumped-fake-torture-stories.

[11] David M. Oshinsky. A conspiracy so immense: the world of Joe McCarthy. p. 76-77.

[12] Metapedia op. cit. (4); Interrogatorios.

[13] Prensa digital: Time magazine. War Crimes: Clemency (1949). http://content.time.com/time/magazine/article/0,9171,780092,00.html.

[14] Sergey Romanov; Holocaust Controversies. 137 Crushed Lies, or Why Denial Is Beyond Repair. http://holocaustcontroversies.blogspot.com/2017/04/137-crushed-lies-or-why-denial-is.html.

[15] David Irving; Focal Point Publications. American Atrocities in Germany. http://www.fpp.co.uk/Auschwitz/Dachau/VanRoden1948.html.

[16] Secretario de la armada durante los juicios de Malmedy.

[17] Cuerpo de combate de élite de las SS.

[18] Scrapbookpages. Malmedy Massacre Trial. https://www.scrapbookpages.com/DachauScrapbook/DachauTrials/MalmedyMassacre04.html

[19] Ídem.

[20] Sam Dresser, Steven Remy; portal: AEON. The Malmedy trial: how the truth trumped fake torture stories. https://aeon.co/ideas/the-malmedy-trial-how-the-truth-trumped-fake-torture-stories.

[21] Recurso en la ley a través del cual una persona puede denunciar una detención ilegal o encarcelamiento en un tribunal y solicitar que el tribunal ordene al custodio de la persona, generalmente un funcionario de prisiones, llevar al preso a un tribunal, para determinar si la detención es legal.

[22] La máxima autoridad de la ocupación estadounidense en Alemania para investigar los cargos de Everett contra la fiscalía.

[23] Scrapbookpages op. cit. (18).

[24] Parte del staff del comité Baldwin.

[25] United States Government. Malmedy Massacre Investigation; Hearings before a subcommittee of the committee on Armed Services United States Senate, Eighty-First Congress, First Session (Washington, 1949), p. 197.

[26] Ibídem, p. 244.

[27] Ibídem, p. 250.

[28] Ibídem, p. 256.

[29] Ibídem, p. 312.

[30] Ibídem, p. 1116-1117.

[31] Ibídem, p. 198.

[32] Ibídem, p. 1197.

[33] United States Government. Malmedy Massacre Investigation; Hearings before a subcommittee of the committee on Armed Services United States Senate, Eighty-First Congress, First Session Part 2. (Washington, 1949), p. 1616.

[34] David Irving op. cit. (15).

[35] Ídem.

[36] Committee for Open Debate on the Holocaust (CODOH). Reconsidering the Nuremberg Trials. https://codoh.com/library/document/231/?lang=en.

[37] Wikimedia Commons. Malmedy Massacre. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Malmedy_Massacre.jpg

[38] Randall L. Bytwerk. Julius Streicher: Nazi Editor of the Notorious Anti-Semitic Newspaper Der Sturmer (New York, 2001), p. 42.

[39] Internet Archives. The Torture of Julius Streicher (in his own words) at Nuremberg- April ’46. https://archive.org/details/TheTortureOfJuliusStreicherinHisOwnWordsAtNuremberg-April46.

[40] Yale Law School, Lillian Goldman Law Library, The Avalon Project, Documents in Law. Nuremberg Trial Proceedings Vol. 12, one hundred and seventeenth day, Tuesday, 30 April 1945, Morning Session. http://avalon.law.yale.edu/imt/04-30-46.asp.

[41] Ídem.

[42] Compruébese en la referencia anterior, el siguiente comentario de Streicher: «Secondly, before the Trial began the defendants received a list containing the names of the attorneys from whom the defendant could choose his counsel. Since the Munich attorney whom I had selected for my defense could no longer be put at my disposal, I asked the Military Tribunal to put the Nuremberg attorney Dr. Marx at my disposal. That was done».

[43] Alerta Digital op. cit. (3).

[44] Holocaust Encyclopedia. Defendant Julius Streicher during the International Military Tribunal. https://www.ushmm.org/propaganda/archive/streicher-nuremberg/