En un debate entre un negacionista y un hombre que trataba de demostrar que el holocausto sí ocurrió, observé cómo el primero, con tono despectivo, atacaba al último diciendo:

– Tú sólo eres un borrego que cree lo que siempre le han dicho ¿Cuáles son tus pruebas de que los nazis exterminaron a 6 millones de judíos? ¿Steven Spielberg y la lista de Schindler? ¿La vida es bella? ¿El niño con pijama de rayas? ¡Por favor! ¡Puras falsedades! Todo el mundo sabe que Spielberg es un judío… mejor busca evidencias serias

El interlocutor, que tampoco trataba a su oponente de forma amable, le contestó que:

– No sólo ellos, también Olga Lengyel, Imre Kertész, Viktor Frankl, Primo Levi, Elie Wiesel, Ana Frank, y muchísimos otros ¿Acaso me vas a decir que todos son unos mentirosos?

La respuesta me pareció en extremo acertada, y es que los negacionistas, emulando a los típicos políticos populistas, para sostener sus ideas siempre afirman –por lo general de forma indirecta– que quienes se oponen a ellas son todos parte de una enorme conspiración que, con propósitos políticos y económicos, busca engañar a la sociedad. Como si fuera tan fácil que millones de personas colaboraran entre sí para burlar al mundo a través de una mentira tan colosal y, suponiendo que fuera el caso, tan perfectamente elaborada. Como si todos ellos mejoraron su situación económica o política por aseverar haber sufrido las torturas de los campos de concentración o ser testigos de las masacres llevadas a cabo por los nazis.

Vista desde una perspectiva, si se quiere, consecuencialista, esta hipótesis de conspiración, inherente a los razonamientos de quienes niegan el holocausto, es totalmente absurda ¿Qué beneficio obtuvo la autora de Los hornos de Hitler al referirse a los hornos que quemaban personas en su libro sobre su estancia en Auschwitz y Birkenau? ¿Se han descubierto alguna vez claros indicios de este supuesto complot internacional?

Los negacionistas incluso llegan a alegar que las instalaciones que eran utilizadas para la tortura y el asesinato de personas, en esos campos de concentración que se mantienen en pie aún hoy en día y que son con frecuencia visitados por turistas extranjeros, fueron diseñadas y creadas por los aliados después de su invasión a Alemania para poder sostener la mentira de la masacre de judíos; contradiciendo, desde luego, a los que se basan en la cuestionable investigación de Fred A. Leuchter[1] en los años 80 para decir que las cámaras de gas, por el modo en que están construidas, no pudieron haber sido empleadas para gasear a nadie, y que, por tal razón, debieron haber servido como «zonas de desinfección» o duchas. Uno pensaría que, si los aliados construyeron las cámaras de gas con la intención de hacer creer al mundo que en ellas los nazis mataban a miles de personas, tendrían que haberse esforzado por que éstas lucieran como verdaderas habitaciones infernales.

Imagen 1. Cámara de gas en Dachau[2]

Haciendo frente a las tesis negacionistas, específicamente a ésas que plantean a los gobiernos europeos, de EE UU y la URSS como los más grandes villanos de la historia, cabe preguntarse todavía cuál fue el beneficio que éstos, juntos con los judíos –o el «lobby judío», como a algunos les gusta decir–, obtuvieron de la creación del mito del holocausto.

Lo que más se escucha y/o lee respecto a esto puede encontrarse en una publicación web titulada: 55 preguntas acerca de la farsa del holocausto, cuya autoría, según se indica en el artículo, pertenece al Institute for Historical Review[3](IHR) de California; donde se manifiesta que los judíos quedaron absueltos de cualquier crítica como grupo social, que el holocausto les brindó un nexo común que permite que sus líderes les controlen con mayor facilidad, y que la referida historia ha sido «un instrumento útil en campañas de recolección de fondos» que han hecho posible «justificar ayudas económicas a Israel, las que desde 1970 suman 54.000 millones de dólares por parte de los EE.UU.». Muchos otros también argumentan que el holocausto fue la excusa perfecta para que los judíos emigraran en masa a territorio palestino y para que la comunidad internacional los apoyara en su deseo de conformar su propia nación.

Es totalmente equivocado creer que la detracción de los judíos llegó a su fin gracias al holocausto, esto no fue así ni siquiera momentáneamente, pues las teorías de conspiración que hacían de éstos las principales figuras del mal y que ya tenían no pocas décadas circulando entre comunidades europeas –entre las que destacaban las lideradas por políticos comunistas, para decepción de los antijudíos-antimarxistas[4] de hoy– continuaron existiendo, como lo demuestra el conocido antisemitismo estalinista luego de la segunda guerra mundial[5] y la crisis polaca de la última parte de los 60[6]. Los negacionistas de la actualidad exponen sus ideas como si fueran ellos los descubridores de una verdad que muy pocos han sido capaces de reconocer, como si hasta el día de hoy muy pocas personas, aparte de ellos, habían podido quitarse la venda de los ojos y ver a los judíos como los seres malvados que son; ignorando que el antisemitismo en forma de disparatadas calumnias –levantadas a partir de hechos reales, pero malinterpretados, en el mejor de los casos– ha estado presente en el mundo occidental desde hace siglos. Considerando esto último, muy tontos hubieron de ser los inventores del holocausto si pensaron que ello sería suficiente para liberar a los judíos de la persecución que durante siglos los ha aquejado.

Imagen 2. Caricatura de la revista satírica Krokodil, utilizada para referirse al complot de los médicos[7].

En cuanto al control de los judíos por sus líderes, valdría la pena preguntarse si era necesario urdir semejante mentira para ello, y más teniendo en cuenta que, hasta ahora, los judíos como sociedad no se han organizado para llevar a cabo nada demasiado relevante en ninguna comunidad occidental ¿Para qué querrían entonces tener un mejor control sobre su pueblo los líderes sionistas[8] que idearon la supuesta farsa del holocausto? ¿Para mantenerlos en sus casas? Es más ¿Cuántos líderes judíos, y qué tanto, son conocidos en los países de Latinoamérica por haber promovido alguna actividad vituperable? Incluso el hecho mismo de que en Israel los judíos estén divididos en sefardíes, mizrajíes y asquenazíes –y estos últimos, a su vez, divididos en otros grupos–, tiende a hacer insensato el planteamiento de que la persecución nazi de judíos es una mentira elaborada para controlar a éstos. Por otro lado, si éste fuera el caso, entonces se tendría que aceptar que la sociedad judía también ha sido víctima del engaño del holocausto, lo que, aunque haría a la idea de la conspiración multitudinaria e internacional un poco más posible, los libraría de la culpa que le atribuyen los negacionistas.

Ahora, no se puede negar que el holocausto haya tenido influencia en la opinión popular de que los judíos debían tener su propia nación, pero de aquí a pensar que fue necesario para que esto se lograra hay un trecho bastante largo. La primera ola de población judía que llegó al sudoeste del mar mediterráneo lo hizo en 1881, provenientes principalmente de la Rusia zarista y de Yemen, luego, a partir de conflictos en varias zonas de Europa y de la fundación del movimiento sionista por Theodor Herzl, continuaron emigrando hacia esta región hasta que, en 1931, ya constituían el 16.9% de la población de la Palestina del mandato británico[9]. En 1936 este porcentaje se elevó notablemente, a un 28.1%, gracias a la llegada de judíos de Alemania que huían de las medidas restrictivas de un Hitler recién ascendido al poder y, posteriormente, de las leyes de Núremberg de 1935[10]. Como puede verse, todo esto ocurrió antes de que arreciara la persecución y el hostigamiento a judíos con la creación de los guetos[11] y el trazo de la «solución final»[12], según las fuentes oficiales de la historia.

Imagen 3. Gráfico de 1935, publicado por el gobierno alemán de turno, para explicar los esquemas de la limpieza de la sangre.[13]

Con lo anterior se observa que, antes de que la shoah[14] tuviera lugar en toda su expresión, ya existía una notable tendencia en la comunidad judía internacional a emigrar a Palestina. Asimismo, se puede ver que las demandas de la creación de un estado independiente para los judíos habían comenzado mucho antes de que el nazismo empezara su reinado en Alemania –incluso antes de que llegara el siglo 20, a manos del mismo Herzl y su visión nacionalista recién nacida–. Si a esto le agregamos el hecho de que, en 1945, la cantidad total de judíos en aquella Palestina británica representaba sólo el 31% de la población –lo que habla de un crecimiento bastante exiguo a partir de 1936, considerando lo que pasaba en Europa del este por aquél entonces y teniendo en cuenta la intención de los líderes sionistas de formar una nación judía–, podemos comenzar a cuestionar entonces la idea de que inventar el holocausto fuera necesario para que las Naciones Unidas determinara aprobar el surgimiento del estado de Israel.

Lo que quiero decir es que esta última idea no concuerda con los hechos que la preceden, si los líderes sionistas requerían de un plan maestro que les permitiera llevar a cabo lo que de seguro era su máxima aspiración para entonces –no creo que una maquinación tan monumental como la shoah, suponiendo que no haya existido nunca, pueda implicar otra cosa– ¿Por qué ubicarlo en un punto del tiempo en que ya la población judía contaba con la suficiencia para hacer frente a sus rivales musulmanes, y tenía no pocos años reclamando un país para sí?, –como lo demuestran la creación de la Haganá[15] y la declaración Balfour[16]– ¿Por qué durante el holocausto «inventado» e inmediatamente después de él, luego de haberse establecido Israel, los judíos dispersados por el mundo no corrieron a formar parte de la nueva nación?

Ante el planteamiento de que el holocausto fue urdido con el propósito de que se concediera a los judíos un estado independiente, uno pensaría que los líderes sionistas no tenían otra forma visible de alcanzar dicho objetivo, y que durante la ejecución de la supuesta tragedia los judíos se encontraban emigrando en masa hacia la Palestina controlada por los británicos, ya que, después de todo, en términos políticos, un constante aumento de gente a favor de una causa es un requisito indispensable si se quiere que ésta llegue a buen puerto. Por supuesto, nada de eso fue lo que ocurrió; y no digo que no hubiera otros contextos en los que la mentira de la shoah impulsara de forma determinante el surgimiento de Israel, pero sin duda es inverosímil que, habiendo sido un invento de tan enorme magnitud, no concordara con el escenario más idóneo.

Por último, con lo pragmáticos que han demostrado ser los gobiernos de EE. UU. a lo largo de la historia, dudo mucho de que el apoyo monetario que cada año entregan a Israel[17] y el respaldo que le han dado desde minutos después de la declaración de su independencia, halle sus causas en el acontecimiento de la shoah.

Me parece muchísimo más sensato pensar que esta ayuda se debe a la fuerte influencia que tienen en la política estadounidense los contribuyentes y los grupos de presión pro-sionistas –aquí tal vez sí sea admisible utilizar el término de «lobby judío», tan popular entre los negacionistas–, y al deseo de los líderes políticos norteamericanos de mantener un cierto control sobre el medio oriente que beneficie a sus intereses en esa región; cosa que se confirma con las enormes sumas de dinero que también otorgan a Irak, Egipto y Jordania[18] –de hecho, anualmente, según la BBC, Irak recibe más apoyo monetario por parte de los Estados Unidos que Israel–, y con los gastos que dedican a otros asuntos como el mantenimiento de bases militares y, por ejemplo, el de la quinta flota de la marina estadounidense, cuya función, según un artículo publicado en la página web de la BBC denominado: ¿Cuánto y en qué países invierte Estados Unidos para mantener sus intereses en Medio Oriente?, es «garantizar la libre navegabilidad del Golfo Pérsico, una de las rutas claves del petróleo mundial»[19].

Si, aunado a esto, consideramos que USA se mostró a favor de un estado independiente judío ya en 1922, mucho antes de que el holocausto tuviera lugar, veremos incluso más disminuida la posibilidad de que la matanza judía por parte de los nazis fuera decisiva para que Israel recibiera dinero de los norteamericanos. 

Imagen 4. Reunión de Harry Truman (presidente de los EE. UU.) con David Ben Gurion (primer ministro de Israel, a la izquierda) y Abba Eban (político israelí, en el centro), en 1951[20]

Para el provecho que obtuvieron los aliados por tramar el holocausto, los negacionistas suelen no tener otro argumento además del de que éste permitió que la URSS y Gran Bretaña llevaran a cabo sus propias investigaciones bélicas y actividades perversas bajo la cuerda; ahora ¿Cómo es que el mencionado acontecimiento ocultó dichas acciones? Pues, eso es algo que parecen dejar al imaginario público. Ya hoy, después de tantos años de que el gobierno nazi llegara a su fin, uno se preguntaría ¿Qué fue «aquello» que los soviéticos y británicos encubrieron a través de la shoah? Y ¿Por qué nadie ha hablado sobre ello? Con los constantes surgimientos y derrumbes de alianzas y rivalidades en el escenario político mundial, resulta en extremo raro que lo último no haya ocurrido. Luego, tenemos a una URSS que compitió a nivel político, económico, social, militar, informativo y científico con EE. UU. y sus aliados de Europa occidental –entre quienes está Gran Bretaña, evidentemente– una vez acabada la segunda gran guerra; ¿Cómo es que la primera, aun viendo la creciente influencia de los norteamericanos sobre el medio oriente gracias a su relación con Israel, nunca habló de esto, ni siquiera a través de terceros? Apuesto que habría sido un golpe durísimo a la imagen de sus adversarios capitalistas para con sus pueblos, y dudo de que hayan tenido algo que perder, más todavía después del ocaso de la unión de repúblicas socialistas.

Interrogante que persiste ante el supuesto de que el Reino Unido se benefició de la «farsa» de la shoah es: ¿Por qué se opusieron a la creación del estado independiente sionista en 1939, limitando la inmigración de judíos, tasando la compra de tierra de parte de los que ya se encontraban en la Palestina británica y, en general, desechando la idea de que el territorio se dividiera en dos naciones mediante el libro blanco[21]? Esto, obviamente, no concuerda para nada con la hipótesis de un holocausto falso provechoso para el gobierno británico. A todo esto, aún nadie ha podido responder a cuál fue el beneficio obtenido por los norteamericanos.

La facilidad con que se desmontan los argumentos que los negacionistas emplean para indicar el propósito de la invención del holocausto, aparte de dar cuenta de que esta teoría no encaja con la realidad, señalan que una de las mayores pruebas de que dicha catástrofe sí ocurrió es su coherencia con los eventos que la preceden y que le suceden, ¿Acaso la noche de los cristales rotos[22], las leyes de Núremberg, la creación de los guetos judíos y los mismos discursos de Hitler[23] no concuerdan con el deseo del nazismo de exterminar a los descendientes del pueblo hebreo? Y ¿Qué hay de las masacres en Jedwabne, Odessa, Lublin y Babi yar, sólo por nombrar algunas de las más conocidas? ¿También las pruebas que lo demuestran son un montaje de los aliados?

Sobre los argumentos negacionistas

 Como dije en el artículo anterior, los negacionistas no emplean evidencias para sustentar su tesis del falso holocausto, ellos principalmente se limitan a atacar las utilizadas por los historiadores que apoyan la versión oficial, haciendo conjeturas parcializadas, y exageradas, a partir de aparentes fallas en los argumentos de ésta, como lo ejemplifica bastante bien Úrsula Haverbeck[24] en una entrevista que concedió a la televisión alemana en 2015, donde en pocas palabras, al responder a la pregunta del conductor de «¿Por qué, según usted, (el holocausto) no tuvo lugar?», dice:

Si no pudo hacerse con Zyklon B […] si no hubo cámaras de gas […] entonces se debe responder a la pregunta: ¿Dónde, entonces, fueron asesinados los 6 millones[25]? Es lo que he preguntado sistemáticamente durante 5 años […] sin recibir respuesta alguna. Luego le escribí al ministro de justicia […] sin respuesta. Luego le escribí (una vez más): dado que usted no me da ninguna respuesta, entonces se deben deducir las consecuencias y admitir la conclusión: no hubo ningún holocausto.[26]

Ursula Haverbeck. Entrevista al programa de televisión alemán: Panorama (2015).

Puede haber dudas de la existencia de las cámaras de gas tal y como se suelen describir popularmente, puede haber dudas de la efectividad del Zyklon B como agente venenoso para asesinar personas y de que 6 millones sea el número exacto de judíos que murieron en los campos de concentración; pero, aun así –e incluso añadiendo la reticencia del ministro de justicia alemán– estos elementos no son suficientes para negar de manera tajante lo que miles de personas aseguran haber vivido o atestiguado, tal y como lo hacen Haverbeck y la mayoría de negacionistas al manifestar que Auschwitz no fue jamás un campo de exterminio, sino un campo de trabajo, o que Hitler jamás tuvo la idea de acabar con ciertos sectores de la población. En cuanto a esto último ¿Cómo podría llamársele entonces al programa de eugenesia Aktion T4[27] ejecutado por el régimen nazi? Y al que Adolf se refirió diciendo: «Reich Leader Bouhler and Dr. Brandt are entrusted with the responsibility of extending the authority of physicians, to be designated by name, so that patients who, after a most critical diagnosis, on the basis of human judgment [menschlichem Ermessen], are considered incurable, can be granted mercy death [Gnadentod].»[28] (El líder del Reich Bouhler, y el Dr. Brandt tienen la responsabilidad de extender la autoridad a los médicos nombrados, para que, según su propio juicio, a los pacientes que después de recibir un diagnóstico crítico se les consideren incurables; se les pueda otorgar una muerte misericordiosa).

Por otro lado, cómo conciliar los planteamientos negacionistas con los muchos testimonios de reputados personajes como Viktor Frankl[29], que, sobre sus vivencias en Auschwitz, dice en su libro El hombre en busca de sentido:

A la espera de trasladarlos a otros campos más pequeños, metieron a 1 100 prisioneros en una barraca construida para albergar probablemente a unas doscientas personas como máximo. Teníamos hambre y frío y no había espacio suficiente ni para sentarnos en cuclillas en el suelo desnudo, no digamos ya para tendernos. Durante cuatro días, nuestro único alimento consistió en un trozo de pan de unos 150 gramos. Pero yo oí a los prisioneros más antiguos que estaban a cargo de la barraca regatear, con uno de los componentes del comité de recepción, por un alfiler de corbata de platino y diamantes. Al final, la mayor parte de las ganancias se convertían en tragos de aguardiente. No me acuerdo ya de cuántos miles de marcos se necesitaban para comprar la cantidad de Schnaps[30] necesaria para pasar una «tarde alegre», pero sí sé que los prisioneros veteranos necesitaban esos tragos. ¿Quién podría culparles de tratar de drogarse bajo tales circunstancias? Había otro grupo de prisioneros que conseguían aguardiente de las SS[31] casi sin limitación alguna: eran los hombres que trabajaban en las cámaras de gas y en los crematorios y que sabían muy bien que cualquier día serían relevados por otra remesa y tendrían que dejar su obligado papel de ejecutores para convertirse en víctimas.[32]

Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido (1945).

Me atrevo a dudar seriamente de que este hombre sea un mentiroso, o alguien que se comió el supuesto cuento de la matanza de personas dentro de los campos de concentración.

Imagen 5. Barrancones de Auschwitz[33]

Evidentemente el razonamiento antes expuesto de la abuelita nazi[34] contiene gran parte de los principales argumentos utilizados por los negacionistas, y de acuerdo con lo dicho antes, éstos los vamos a señalar, y rebatir, uno por uno, presentando primero la evidencia –de la verdad de la shoah– de donde salieron.


[1] Documento elaborado por el negacionista Fred A. Leuchter que concluye la imposibilidad de que las supuestas «cámaras de gas» fueran utilizadas para asesinar a cientos de personas.

[2] Wikimedia Commons. DachauKZ. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:DachauKZ.jpg.

[3] Creada en 1978 por el fundador del British National Party, William David McCalden, el IHR es una institución difusora de las tesis negacionistas del holocausto.

[4] Que disparatadamente relacionan a los judíos con los socialistas.

[5] Quizá por la cercana relación del estado de Israel con EEUU, Stalin acusó a los judíos de estar confabulados con el «imperialismo occidental», y aunque no los persiguió de forma sistemática, sí dirigió matanzas y promovió el sentimiento antisemita en pro del nacionalismo soviético. 

[6] Crisis política a partir que fue achacada a los judíos por el gobierno comunista polaco de ese entonces, a partir de una campaña antisemita que forzó a más de 25.000 judíos a emigrar del país, y que afectó la vida de otros miles.

[7] Portal judío: anajnu (Chile). Los Médicos Asesinos. https://www.anajnu.cl/2014/articulos/los-medicos-asesinos.html.

[8] El sionismo es un movimiento político internacional proisraelí, podría decirse que nacionalista israelí.

[9] Así se denominaba el territorio de Palestina, que para este tiempo era administrada por el reino de Gran Bretaña.

[10] Leyes racistas y antisemitas adoptadas en Alemania en septiembre de 1935, según las cuales, entre otras cosas, los judíos perderían la nacionalidad alemana y consecuentemente se les prohibiría ejercer cargos públicos, funcionariales y/o profesionales dentro del territorio alemán. También se les impediría casarse con «alemanes de sangre» o «mixtos de segundo grado», personas con un solo abuelo judío.

[11] Los guetos creados por los nazis eran sectores limitados de una ciudad o pueblo donde confinaban y segregaban a los judíos. El primer gueto fue creado en Polonia en octubre de 1939.

[12] Según muchos historiadores, la «solución final» era el término que usaban los nazis para referirse a la eliminación sistemática de judíos de Europa; empezó a ser concebido como un plan después de 1940.

[13] Wikimedia Common. Nuremberg laws Racial Chart. https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Nuremberg_laws_Racial_Chart.jpg.

[14] Término hebreo empleado para referirse al holocausto.

[15] Organización paramilitar creada en el mandato británico de Palestina en 1920, por comunidades judías para defender a los judíos enfrentándose a la mayoría musulmana.

[16] Declaración formal del gobierno británico en 1917, en la que apoyaba la creación de un hogar nacional para los judíos.

[17] Que, de acuerdo con la agencia de Estados Unidos para el desarrollo internacional (USAID), asciende a los US$3.000 millones anuales.

[18] Según la USAID, Irak recibe US$5.300 millones anuales; Egipto US$1.200 millones; y Jordania US$1.200 millones.

[19] Luis Fajardo; BBC mundo. ¿Cuánto y en qué países invierte Estados Unidos para mantener sus intereses en Medio Oriente? https://www.bbc.com/mundo/noticias-42561653.

[20] Blog: Seeking The Truth. Harry Truman enjoying a laugh with Zionist war criminal David Ben-Gurion. http://elitistdeception.blogspot.com/2008/01/harry-solomon-truman.html.

[21] Documento publicado por el gobierno británico en mayo de 1939, en el que, entre otras cosas, se desechaba la idea de dividir el mandato británico de Palestina en dos estados; se limitaba la inmigración de los judíos, y se les prohibía a éstos la compra de nuevas tierras.

[22] Serie de linchamientos y ataques contra ciudadanos judíos de parte de tropas de las SA y población civil, entre el 9 y el 10 de noviembre de 1938.

[23] Véase, por ejemplo, el discurso del 13 de agosto de 1920, y el del 30 de enero de 1939.

[24] Popular negacionista alemana sentenciada a prisión varias veces por negar el holocausto.

[25] Aunque no es una cifra exacta, 6 millones es, según el saber popular, el número de judíos muertos durante el holocausto.

[26] Duygu Bolat; Portal: altCensored. URSULA HAVERBECK, DEMUESTRA EN TV ALEMANA QUE EL HOLOCAUSTO ¡NUNCA EXISTIÓ! https://altcensored.com/watch?v=Nym0yBcLY30.

[27] Programa de eugenesia creado y ejecutado bajo la responsabilidad principal de médicos y enfermeras durante el régimen nazi, entre 1939 y 1941, para eliminar sistemáticamente a personas señaladas como enfermas incurables, niños con taras hereditarias o adultos improductivos.

[28] Robert Jay Lifton. (1986). The Nazi Doctors: Medical Killing and the Psychology of Genocide, p. 63-64.

[29] Reputado neurólogo y psiquiatra austríaco que fue prisionero en los campos de concentración desde 1942 hasta 1945.

[30] Aguardiente, en alemán

[31] Su nombre completo: Schutzstaffel. Fue una organización militar, policial, política, penitenciaria y de seguridad al servicio de Adolf Hitler y del Partido Nacionalsocialista Obrero Alemán (NSDAP) en la Alemania nazi, y después por toda la Europa ocupada por los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial.

[32] Viktor Frankl. El hombre en busca de sentido (1945), p. 28-29.

[33] Manuel Ansede; El País. La mujer que «destruyó» a cientos de bebés para salvar a sus madres de los nazis; Mujeres en un barracón de Auschwitz, el 27 de enero de 1945, día de la liberación. https://elpais.com/elpais/2018/08/16/ciencia/1534433283_583698.html

[34] Así se le conoce en varios medios a Úrsula Haverbeck.